Hay un nuevo desarrollo en la historia humana que se está produciendo y que no se está contando.Aquí, intentamos explicarlo.

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13 mar. 2017

Deuda Global: 21.714 $ por cada hombre, mujer y niño

deuda global conjugandoadjetivos
Por Michael Snaider, Theeconomiccollapseblog.com

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, la deuda global ha crecido a un impresionante monto de 152 billones de dólares . Otras estimaciones sitúan la cifra más cerca de los 200 billones de dólares , pero efectos de este artículo vamos a usar el número más conservador. Si tomamos los 152 billones de dólares y se divide por los siete mil millones de personas que viven en el planeta, obtenemos 21.714 dólares, que sería la parte de la deuda por cada hombre, mujer y niño en el mundo repartida por igual.
Si tienes una familia de cuatro miembros, la parte de la carga global de la deuda de tu familia sería de 86.856 dólares.

Muy pocas familias podían firmar un cheque por esa cantidad a día de hoy, y también hay que recordar que vivimos en algunas de las zonas más ricas en el mundo. Teniendo en cuenta el hecho de que más de 3 mil millones de personas en todo el mundo viven con dos dólares al día o menos, lo cierto es que alrededor de la mitad del planeta no sería capaz de contribuir a la amortización de los 152 billones de deuda. Por lo que probablemente deberían ser excluidos de estos cálculos por completo, y esto quiere decir que parte de la deuda de tu familia en última instancia sería mucho, mucho más alta.

Por supuesto, el pago de la deuda global en realidad nunca se repartirá por familia. La razón por la que estoy compartiendo este ejemplo es mostrar que es literalmente imposible que toda esta deuda sea pagada algún día.

Estamos viviendo en la mayor burbuja de la deuda en la historia del mundo, y nuestros ingenieros financieros tienen que descubrir nuevas formas para mantener su crecimiento mucho más rápido que el PIB mundial, porque si alguna vez deja de crecer va a estallar y destruir todo el sistema global financiero.

Bill Gross, una de las mentes financieras más respetadas en todo el planeta, observó recientemente que "nuestro sistema financiero altamente apalancado es como un camión cargado de nitroglicerina en un camino lleno de baches".

Y es precisamente correcto. Todo puede parecer bien durante un tiempo, pero un día se va a producir el golpe equivocado en el momento equivocado y todo explotará.


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12 mar. 2017

Carta abierta al Pueblo de Grecia: Estáis siendo sacrificados ante los ojos del mundo.


Estimado y muy querido Pueblo de Grecia,

Estás siendo asesinado justo delante de los ojos del mundo y nadie dice ni pío. Y menos aún, la élite griega. Su Gobierno. Unos cuantos, pero demasiados, permiten la matanza porque creen que no les concierne. Están cegados por el falso glamour del euro y por pertenecer a la “clase elitista” de los nobles europeos (¡sic!).


Aparentemente viven lo suficientemente bien, incluyendo a los socialistas de caviar de Syriza. Han dejado que su país se desangre hasta morir literalmente, moralmente, socialmente y psicológicamente. La atención médica ya no está disponible, o ha sido privatizada, y se ha vuelto inaccesible. Las pensiones se redujeron cinco veces. Nunca fueron más que un kit de supervivencia. Hasta ahora se han reducido en algunos casos en más del 50%. Hordas de gente viven de los donativos de comida. La mayoría de los servicios sociales, incluyendo en gran medida la educación, han sido vendidos, privatizados. Se fueron en un parpadeo. Llegó, por orden de Alemania – y la Santa Troika – la banda criminal de los tres, el FMI, el Banco Central Europeo (BCI) y la Comisión Europea (CE); éste último es un mero grupo de títeres corruptos no elegidos, que deciden el destino de unos 800 millones de europeos – incluidos USTEDES, el pueblo griego, aceptando llevar el extremo más duro del palo.



En septiembre de 2016, la Comisión Europea no elegida envió a Grecia una legislación de más de 2.000 páginas, redactada en Bruselas, en inglés, para ser ratificada por el Parlamento griego en pocos días, o atenerse a las consecuencias – Nadie ha preguntado: “¿Qué consecuencias?”


Bruselas ni siquiera se molestó en traducir al griego este ilegible montón de papeles legalistas, ni tampoco le permitió al Parlamento el suficiente tiempo para leerlo, digerirlo y debatir la nueva legislación fiscal. La mayoría de los parlamentarios no lo pudieron leer, ya sea por razones de idioma o debido al corto límite de tiempo impuesto. El Parlamento ratificó la legislación de todos modos.

Con esta nueva ley, Grecia está transfiriendo incondicionalmente, durante 99 años, todo el bien público (infraestructuras públicas, aeropuertos, puertos incluso playas públicas, recursos naturales, etc.) al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE), que es libre de vender (privatizar) a precios de venta de liquidación a quien esté interesado – supuestamente para pagar la deuda griega. El fondo fue estimado originalmente, ciertamente subestimado – en unos 50.000 millones de euros. Mientras tanto, el valor de los activos griegos ha sido rebajados aún más por la troika a entre 5 y 15 mil millones de euros, en comparación con la deuda de Grecia de más de 350 mil millones de euros. El MEE es un aparato supranacional no democrático, que no responde ante nadie.


Con esta legislación, el Parlamento griego – ¡SU Parlamento, Estimado Pueblo de Grecia! – ha quedado anulado. Ya no se le permite aprobar ningún presupuesto o legislación fiscal (impositiva). Todo se decide en Bruselas en connivencia con el FMI y el BCE. La última vez que ocurrió una situación similar fue en 1933, cuando el “Reichstag” (Parlamento) alemán transfirió todo su poder legislativo al Canciller Adolf Hitler.



Esto, querido pueblo de Grecia – es puro fascismo económico, justo delante de sus ojos y los ojos del mundo, pero nadie quiere verlo. El peor ciego es el que no quiere ver.



Esta confiscación de activos se confirmó cuando la última esperanza de al menos un cierto alivio de la deuda se desvaneció a finales de febrero de este año. Incluso el FMI inicialmente recomendaba, y todavía hoy en privado recomienda, el alivio de la deuda. Sin embargo, Alemania sin piedad alguna, anunció el último saqueo de Grecia, pidiendo a Grecia que entregara oro, servicios públicos y bienes raíces al MEE – gestionado en gran parte por Alemania. La cantidad del próximo “rescate”, si Grecia se arrodilla y se rinde del todo, podría ser de 86 mil millones de euros, lo que significa nueva deuda. ¿A cambio de qué? Más interés, un mayor servicio de la deuda (intereses y amortización de la deuda) — y una perspectiva aún más sombría para nunca, y quiero decir nunca, poder salir de este fascismo estadounidense-europeo que ha impuesto el proceso de asesinato de una nación.


La canciller Angela Merkel dijo que “la postura de Berlín sobre el programa de rescate de Grecia se mantuvo sin cambios”, después de reunirse con la directora del FMI Christine Lagarde hace unos días (http://russia-insider.com/en/greece-surrender-gold -public-utilities-and-real-estate-exchange-pieces-paper-printed-bruselas).

Algunos datos sobre la deuda griega, al 9 de marzo de 2017:

· Población: 10,8 millones.
· Deuda: 352.000 millones de euros (intereses por segundo: 617 euros, deuda por ciudadano: 32.580 euros).
· Intereses por año: 19.500 millones de euros.
· Total de fondos de rescate a Grecia desde 2010 a finales de 2016: más de 250.000 millones de euros – ninguno de los cuales fue a Grecia en beneficio de la gente, sino para pagar el servicio de la deuda a la troika y pagar a los bancos privados alemanes y franceses.
· Deuda como porcentaje del PIB: 181% (PIB 195 mil millones de euros);
En 2008 Deuda como porcentaje del PIB: 109% (menos que la actual relación entre la deuda y el PIB estadounidense: 109.63%).
· El PIB de Grecia representa menos del 2% del PIB de la UE.
· El PIB griego se ha derrumbado en más del 25% desde 2008.
· El desempleo es desenfrenado – con un promedio de 26% – y cerca del 50% para los jóvenes (18 a 35).



La deuda de Grecia en 2008 habría sido totalmente manejable internamente, sin interferencias externas, o los llamados “rescates”, que en realidad no son rescates, sino que obligan a la acumulación de deuda.


La deuda de Grecia nunca fue una amenaza para la Unión Europea, como lo hizo creer la propaganda de la Reserva Federal (FED) / el Banco Central Europeo BCE / el Banco WS. La griega y la subsiguiente “crisis europea” fueron fabricadas enteramente por los banqueros para su beneficio, en detrimento de Grecia y Europa. No tenía nada que ver con la deuda griega o europea. Pero nadie lo cuestionó. Aquellos economistas europeos e internacionales de primer nivel y políticos que lo sabían, no se atrevieron a hablar. Las voces de los que se atrevieron a decir la verdad fueron amortiguadas. A la gente de Europa se les mintió, incluyendo a los griegos, como de costumbre por los medios de prensa.



Pongamos la deuda griega en perspectiva….


En septiembre de 2011, sin previo aviso, el Banco Nacional Suizo (SNB) devaluó el franco suizo en un 12% frente al euro para proteger su economía. Se trata de una medida injusta, por lo menos, ya que ninguno de los países vinculados a la zona del euro tiene la libertad de revaluar o devaluar su moneda, según lo juzgue necesario su economía, es decir, Grecia. Aunque Suiza no es un miembro directo de la UE, Suiza está vinculada a la UE por más de 120 contratos bilaterales, de hecho, es miembro de la UE.


Durante los 3 años y medio de bloqueo del tipo de cambio a una tasa fija de al menos 1,20 francos suizos por euro, el SNB acumuló más de 500.000 millones de francos en divisas extra, principalmente en euros. Esto representa aproximadamente el 150% de la deuda actual de Grecia.

Suiza, un país de 8 millones de habitantes, en teoría, podría rescatar la deuda total de Grecia, digamos, sin intereses, con un préstamo a 50 años (términos de la AIF del Banco Mundial) – en solidaridad; y compensar un poco la ética cuestionable del SNB frente a los miembros de la UE. Suiza no sufriría. Por el contrario, tal medida ayudaría a detener el riesgo de una inflación en la moneda suiza, debido a las enormes cantidades de francos suizos que necesitaban ser «impresos» para mantener el tipo de cambio artificial frente al euro. ¿Estaría Suiza dispuesta a emprender una acción solidaria de rescate?


-Probablemente no.

¡Gente de Grecia! – ¡Despertad! ¡Tomen las cosas con sus propias manos! ¡No crean más en sus políticos, ni en los medios! Salgan de esta organización criminal llamada la Unión Europea, y este sistema monetario occidental fraudulento que les está estrangulando a muerte. Recuperen su soberanía, su propia moneda. Declaren incumplimiento de su deuda – Occidente no puede hacer nada al respecto. No si ustedes manejan su país con sus propios bancos públicos, y su propio dinero, poco a poco, pero seguramente reconstruirán la economía destruida. El reembolso de la deuda es negociable. Los casos abundan en todo el mundo. Argentina es una de las más recientes. Incluso Alemania renegoció su deuda externa en 1952 (véase Acuerdo de Londres de la deuda externa alemana).


Alemania, el líder de esta masacre económica contra Grecia, debe a Grecia grandes pagos de reparación de la Segunda Guerra Mundial. El 8 de febrero de 2015, el Primer Ministro Tsipras pidió a Alemania que pagara su deuda total de indemnización a Grecia por un equivalente de 279.000 millones de euros, en términos actuales. Alemania respondió en abril de 2015 que el problema de la reparación se resolvió en 1990, lo cual, por supuesto, no es cierto. No se puede excluir que gran parte de la presión de Alemania sobre Grecia hoy es un medio de desviar la atención mundial de la deuda de reparación que Alemania debe a Grecia.



Pueblo de Grecia, sé consciente de lo que está pasando. NO acepten lo que su gobierno, Bruselas y la troika están haciendo con USTEDES y SU país. Por el contrario, soliciten el pago total de la indemnización a Alemania y reclamen el GREXIT, como un seguimiento completamente legítimo a su voto abrumador de julio de 2015 a los paquetes de “rescate” de la troika que imponen más austeridad.



Si lo hacen, pronto verán la luz al final del túnel — una luz que ha sido apagada durante demasiado tiempo por Alemania y los gánsteres de la troika y su propio gobierno.


El ministro alemán de Hacienda, Wolfgang Schaeuble, sigue intentando burlar al griego e impresionar al resto del mundo amenazando a Grecia con la expulsión del euro. Cualquier gobierno sano convertiría esa amenaza en su propia iniciativa y abandonaría a este monstruo putrefacto llamado Unión Europea, junto con su falsa y fraudulenta moneda común, llamada euro. Pero ese es el problema, Grecia está reinado por la locura. Por lo tanto, el Gobierno griego responde a la insensatez (de la troika) con sumisión loca, es decir, con el cumplimiento manso – en detrimento de millones de sus compatriotas ya privatizados y esclavizados.

Entre los (aún) influyentes gremios griegos se encuentra el ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis; El legendario y encantador, ‘radical’, Ministro de la motocicleta. Aunque dimitió en aparente protesta por el cumplimiento de Syriza con las peticiones de la troika a pesar del voto NO, hoy no es más que un conformista, que busca pocas reformas nominales en Bruselas, pero de ninguna manera quiere Grexit, y mucho menos el colapso de la UE – que, por cierto, es afortunadamente inminente. Como Ministro de Finanzas griego, Varoufakis ni siquiera consideró la ‘Opción Grexit’ como un Plan ‘B’ (http://www.defenddemocracy.press/greece-disaster-capitulation/).

Nadie grita, vocifera, se revuelve, sale a las calles, bloquea las calles, los puentes, los ferrocarriles, durante días, semanas, interrumpe el comercio todavía en curso de los dueños extranjeros de lo que queda de los bienes públicos de SU país. Nadie. Esto no es para culpar a los griegos que tienen que luchar por la supervivencia, que tienen que encontrar maneras de alimentar a sus hijos y sus familias, pero el j’accuse va para el clan Tsipras-Syriza y todos los elitistas griegos, los medios de comunicación, (¿todos ellos comprados como en Alemania por la CIA?) Y los parlamentarios, que sólo miran con estupor – pero se hacen a un lado. Ninguna acción. Ven a Grecia – ¡SU país, pueblo de Grecia! – sangrando hasta la muerte.


Tengan en cuenta, esto en realidad no se trata de la deuda y los rescates. Si les dicen que la “crisis de la deuda” europea es culpa de Grecia, y que una nueva crisis se está gestando, dependiendo de lo bien que Grecia se ajuste a las reglas de la próxima fianza – es una mentira indignante. Esta crisis es fabricada por los europeos, su élite, los Goldman Sachses de este mundo, dirigidos por la Reserva Federal FED, que dirigen el Banco Central Europeo a través de Mario Draghi, ex ejecutivo de GS, que de hecho dirige la economía europea.



¿Por qué quieren a Grecia bajo sus botas? – Ellos, la escoria de Bruselas y el “pantano” de Washington (como el presidente Trump solía llamar al “establishment” del Deep State de Washington), quieren una Grecia sumisa. Porque Grecia se encuentra en una localización geográfica altamente estratégica, en las vías de comunicación entre el oeste y el este. Grecia es un país de la OTAN. Tal vez el segundo país más importante de la OTAN (después de Turquía), debido a su posición estratégica. No quieren que Grecia sea gobernada por un gobierno ‘de izquierda’. Syriza, por supuesto, es todo menos de izquierda. Es tan neoliberal como quieren los maestros del universo, quienes quieren ‘cambio de régimen’ – el buen viejo cambio de régimen que amenaza a todos aquellos que no se doblan a las reglas de Occidente. En este momento, el gobierno de Syriza se está inclinando hacia atrás para complacer a los amos del dinero y dejar que su pueblo sea miserablemente humillado y arruinado.



Si Grecia celebrara nuevas elecciones y permitiera que un partido de derecha y el primer ministro ganaran, a la moda de la Nueva Democracia o incluso al fascista Golden Dawn, o una coalición de ambos, el problema de la deuda desaparecería casi de la noche a la mañana. Lo que Washington quiere, y Bruselas por extensión (como buen títere), es una Grecia complaciente que nunca cuestionará su papel en la OTAN, nunca cuestionará a la UE, nunca cuestionará sus grilletes al euro y nunca cuestionará el acceso de los Estados Unidos al Mar Mediterráneo, rico en minerales e hidrocarburos en alta mar. Lo mismo se aplica, por cierto, también a Italia, España y Portugal – también estados ribereños del Mar Mediterráneo. Sus gobiernos ya han sido cambiados por injerencia externa (US / EU) a monigotes neoliberalistas de derecha.

La elite griega y la inacción del gobierno es inexcusable. Este es el síndrome de Estocolmo en su peor versión. Sumisos a su verdugo, hasta que la muerte los separe. Y la muerte en forma de destrucción total, saqueo total, esclavitud total, no está lejos.



¿Tú, pueblo de Grecia, quieres seguir este camino hacia la esclavitud por un imperio depredador, que finalmente manejará cada movimiento que hagas? ¿O quieres recuperar tu soberanía, tu propia moneda – y desvincularte de la dictadura de Bruselas – y empezar de nuevo – como el noble y sabio pueblo griego, que trajo la democracia al mundo hace unos 2500 años? – Seguramente, Grecia todavía tiene visionarios y la sabiduría para rehacer la Democracia. Recuerden, aunque no podemos cambiar nuestra localización geográfica – el futuro se encuentra de forma irrefutable en el Oriente.



¡Vamos a vivir nuevamente Grecia!

¡Viva el Pueblo de Grecia!

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6 may. 2016

ONU Escondió Informe Alarmante, 9.5 toneladas de Uranio Empobrecido fueron arrojadas sobre Kosovo

Puntos comprometidos con Uranio Empobrecido del 6-4-99 al 10-6-99
Mapa presentado el 18-6-2001. Foto: Nato.int
Natasha Jokich Baldeck, InSerbia News


Un texto impactante del senegalés Bakary Kante, director de la misión de la ONU en 1999 sobre las terribles consecuencias del bombardeo de Serbia nunca fue publicado, informa “Vesti”.

En mayo de 1999 las Naciones Unidas ocultaron al público el informe de Bakari Kante, jefe de la primera misión del PNUMA (Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas) sobre las consecuencias ambientales de los bombardeos de Yugoslavia. La ONU nunca ha publicado el texto, pero las partes que se filtraron al público gracias periodista independiente estadounidense Robert Parsons que ha sido entrevistado por “Vesti”. Se las arregló para obtener el informe de Kante a través de su fuente en el PNUMA y publicarlo en junio de 1999 en Le Courrier , (diario de Ginebra) en un artículo titulado "alarmante informe oculto sobre las consecuencias de los bombardeos de Yugoslavia: Las toxinas que la ONU no quiere que veas". Parsons habló acerca de cómo los informes sobre las consecuencias para la salud del uso de uranio empobrecido (DU)  en las armas usadas en los Balcanes fueron censurados por las Naciones Unidas. 

Después de 12 días de su estancia en Yugoslavia, que seguía siendo bombardeada, en mayo de 1999, donde fue con las misiones de otras organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, Bakary Kante presentó un informe al PNUMA que hablaba del terror ecológico: la atmósfera y el suelo de la antigua Yugoslavia se han contaminado permanentemente con materiales tóxicos debido a los bombardeos de los complejos industriales químicos y el uso de armas con uranio empobrecido El informe fue categórico en la evaluación de que las futuras generaciones que vivan en el suelo bombardeado sufrirán de cáncer, leucemia, se incrementará el número de abortos involuntarios y deformidades de los recién nacidos.

El informe de Kante dice, además, que debido a los bombardeos, la naturaleza en Yugoslavia ha sido contaminada con sustancias tóxicas, entre las cuales los más peligroso son los bifenilos policlorados (PCB), altamente cancerígenos y responsables de enfermedades inmunológicas. El informe destaca que un litro de PCB es suficiente para contaminar mil millones de galones de agua. El PCB se encuentra en las subestaciones eléctricas y numerosas refinerías de petróleo que eran el blanco de la OTAN. Se agrega que el bombardeo de numerosas fábricas que procesaban los metales pesados ​​causó, entre otras cosas, la difusión de cadmio y el metilmercurio (la forma más tóxica del mercurio). Estos son metales que son venenosos, incluso si se extienden sobre un área de varios miles de kilómetros. El resultado - el Danubio fue envenenado. En el capítulo ocho del informe, Kante habla de la contaminación causada por el uso de armas de uranio empobrecido. "Según los datos disponibles, la OTAN utilizó munición con uranio empobrecido focalizado en objetivos militares y civiles". 

Su carga es radiactiva y se cree que contienen uranio 238, cuya radiación es de aproximadamente 3,4 Mbq. El uranio pertenece a un grupo de elementos tóxicos que entran en el segundo grupo de radionucleidos de muy alta toxicidad. Este tipo de munición proviene de residuos nucleares y su uso es muy peligroso para la salud. El uso de esta munición tiene consecuencias terribles para la población, ya que además de las lesiones físicas provoca la contaminación radiológica. Esta contaminación tiene consecuencias tóxicas y radiológicas que causan cáncer, dice el informe de Kante presentado al Director General del PNUMA, Klaus Töpfer. Kante dice además: "Durante el uso (explosión) del arma de uranio empobrecido se produce óxido de uranio (U308 y UO2 ), así como, entre otras cosas, gases de radón y radio muy reactivos. Las partículas de óxido tienen una anchura entre 0,5 y 5 micras, y el viento las puede llevar a la distancia de varios cientos de kilómetros. Dado que en la región de Yugoslavia dominan los vientos del noroeste, esto significa que la contaminación va de Yugoslavia a Hungría, Alemania, Croacia y Bosnia o Albania, Antigua República Yugoslava de Macedonia y Grecia”.

Robert Parsons dice que una fuente informada directamente le dijo que en julio de 1999 un grupo de científicos suizos llegó a conclusiones aún más dramáticas sobre los efectos del uranio empobrecido en los Balcanes. Su investigación fue parte de las actividades del Grupo de enfoque diplomático, constituido por Suiza, Austria, Rusia y Grecia. Dado que Suiza fue el que pagó todos los gastos, otros miembros del grupo tuvieron que permanecer en silencio, dijo Parsons. Kante advirtió: "la contaminación radiológica y la contaminación química no diferencian entre los militares que utilizan estos misiles, los objetivos, los territorios, los civiles inocentes, los medios de comunicación, los grupos que están ahí para proporcionar diferentes tipos de la asistencia, ni esta contaminación se detiene en las fronteras estatales.

 La vida media del uranio empobrecido es de 4.5 mil millones de años". Alojarse en Yugoslavia en mayo de 1999, mientras que el bombardeo estaba en marcha, otorgó a Kante ser testigo de un desastre ecológico: "Graves daños fueron causados al medio ambiente humano con la destrucción de las refinerías de petróleo, el complejo petrolero-químico , las plantas de productos químicos, fertilizantes, farmacéuticas y otras plantas industriales. Las consecuencias existentes y potenciales de conflicto son graves para el medio ambiente humano y afectan principalmente a la parte serbia de la RF de Yugoslavia. La Naturaleza y la población en los Balcanes también podrían estar en peligro. Si la contaminación cruza la frontera yugoslava podría llegar a otros países de la región. También podría complicar la situación trágica de los refugiados en algunos países vecinos ", dice su informe. "Los asentamientos en Kosovo son los más afectados", dice Bakary. Él concluye que "se necesitan diferentes tipos de ayuda internacional" para que la RF de Yugoslavia pueda hacer frente a las consecuencias al ambiente humano causadas por el bombardeo. En su informe Kante también advirtió: " El bombardeo de la OTAN ha sucedido en el momento de la siembra de los cultivos básicos de la población - maíz, girasol, soja, remolacha y verduras de azúcar mezclados con el uranio empobrecido influirá en la calidad del aire, el suelo, el agua, que dará lugar a consecuencias tanto a corto plazo como a largo plazo en la cadena alimentaria".

"Mientras la OTAN ha ido pregonado por todos lados sobre su intervención humanitaria, el informe del que ahora hablamos pregona un desastre ecológico sin precedentes en la historia de Europa ", dijo Parsons. Recordó que en mayo de 1999, representantes de diversas organizaciones de la ONU, entre los cuales el PNUMA, llegaron a la RF de Yugoslavia y que, posteriormente, cada agencia debería haber enviado su informe. "Algo inusual pasó - nadie habló del informe del PNUMA .Tan pronto como se presentó, el informe se clasificó en la ONU y ocultó a la opinión pública. Probablemente terminó en la sede del PNUMA en Nairobi. Ninguna de las organizaciones humanitarias en Ginebra era consciente de lo que estaba pasando, ni siquiera los empleados de las oficinas centrales del PNUMA en Ginebra", dijo Parsons. "Recibí el informe de Bakary Kante de mi contacto en el PNUMA. Él me dio el código para utilizar las fotocopiadoras y rápidamente imprimí 30 copias. Le Courrier me dio una página entera el 19 de junio de 1999 y publiqué todo lo que estaba en el texto censurado", dijo Parsons. Después de leer el artículo en Le Courrier, las agencias de la ONU que participaron en la misión en Yugoslavia se dirigieron al periodista, para pedirle que les enviara la totalidad del informe, ya que recibieron un texto incompleto del PNUMA.

Luego fue organizada una conferencia de prensa en la que se le pidió a Klaus Topfer, Secretario General del PNUMA, por qué el informe de Kante  fue ocultado a la opinión pública. "Topfer dijo que el informe fue publicado, y que nada se ocultó a la opinión pública. Entonces le dije que el informe fue publicado porque yo lo había publicado.’Sí. ¿Y cuál es el problema?’ me preguntó Topfer. Le dije que privó a otras agencias del informe de Bakary Kante, aunque el mandato de la misión del PNUMA en Yugoslavia requiere que el informe se envíe a todos. Topfer respondió que todas las agencias recibieron una copia del informe. ‘Bueno, por supuesto que lo recibieron, porque yo se lo había enviado a ellos' a lo que Topfer, de nuevo, fríamente respondió 'Bueno, ellos recibieron el informe - ¿cuál es el problema?' ", dijo Parsons describiendo algunos momentos de prensa. Parsons añadió que la conferencia, que se celebró en la sede de la ONU en Ginebra, duró casi una hora y que Topfer salió de la habitación empapado.

9,45 toneladas de residuos nucleares vertidas sobre Kosovo. Parsons dijo que ya en febrero de 2000 los datos del gobierno holandés en líneas generales coincidían con los datos de la organización no gubernamental estadounidense MTP (Military Toxic Project). En enero de 2000 MTP pidió al gobierno estadounidense que levantara la etiqueta de confidencialidad de los archivos sobre el uso de uranio empobrecido en Kosovo. MTP recibió el archivo el 30 de enero 2000 y en base a ello, la ONG calculó que 9,45 toneladas de residuos nucleares se vertieron sobre Kosovo. La Casa Blanca sabía que las bombas contenían DU. Fue sólo después de una gran presión pública cuando los estadounidenses reconocieron que la munición se rellenó con uranio "sucio", la más peligrosa para los seres humanos y el medio ambiente. El grupo de trabajo de los Balcanes dentro del PNUMA alarmó a la opinión pública mundial el 16 de febrero de 2001 al anunciar que se vertió uranio "sucio" en Kosovo. Fue anunciado que después del análisis de 340 muestras de suelo, agua, etc se había demostrado la presencia de elementos transuránicos tales como U-236 y trazas de plutonio. La presencia de plutonio fue confirmada por dos laboratorios - el Instituto Sueco de Protección Radiológica y el laboratorio suizo AC-Speiz.


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18 mar. 2016

Crisis refugiados UE: ¿Es Turquía un socio eficaz?

Las cifras por sí solas son suficientes para transmitir la cruda realidad de los refugiados sirios en Turquía: De los 4,3 millones de desplazados sirios que han sido registrados como personas de interés por ACNUR, 2,2 millones residen actualmente en Turquía. Ese número es mayor que toda la población de seis de los 28 estados miembros de la UE.

A pesar de la magnitud de esta crisis humanitaria, los desafíos sociales, económicos y de seguridad que están directamente relacionados con él no han recibido suficiente atención pública en Turquía.

Este hecho, junto con el déficit de gobernabilidad democrática de Turquía y la ausencia básica de los esfuerzos de creación de consenso nacionales, presentan riesgos sustanciales para la sostenibilidad a largo plazo de la política actual de refugiados de Ankara, así como la cooperación prevista con la UE.

En pocas palabras, una Turquía que continúa alejándose de los valores europeos y los criterios de Copenhague (criterios de adhesión) - las reglas que definen si un país es elegible para unirse a la UE - no puede ser un socio eficaz para los esfuerzos de la UE a la hora de hacer frente a la crisis de refugiados de Siria.

Para  el AKP de Turquía, que ha estado en el poder desde 2002, la crisis de los refugiados de Siria es un resultado inesperado y desafortunado de sus esfuerzos fallidos para rediseñar la política siria abogando por un cambio de régimen rápido (de un régimen de Bashar al-Assad a un gobierno dirigido por los Hermanos Musulmanes).

Aun cuando la crisis de Siria transmutó de una guerra civil a una guerra librada en un grado considerable por parte de extremistas violentos, Turquía fue incapaz de prever las potenciales consecuencias de su participación en Siria a través de su apoyo a los grupos islamistas armados.

Desde 2011, cuando Turquía comenzó a recibir un número considerable de sirios que huían de la guerra, Ankara ha mantenido una política de puertas abiertas y comprometido fondos y recursos generosos - una cantidad de 9 mil millones de dólares - para dar cabida a los sirios desplazados. Sin embargo, Turquía no concede el estatuto de refugiado a los sirios. Ankara aún conserva una reserva geográfica a la Convención de Ginebra de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados, en el sentido de que otorga la condición de refugiado sólo a los solicitantes de asilo que llegan de Europa. Turquía se ve a sí mismo sólo como un destino temporal de los refugiados que buscan un tercer país donde su estado se puede reconocer.

En consecuencia, el enfoque del gobierno turco sobre los inmigrantes sirios ha cambiado en los últimos cuatro años. En las primeras etapas, los desplazados sirios fueron vistos simplemente como huéspedes, con la expectativa de que esto era un arreglo a corto plazo. A medida que la crisis política y humanitaria se profundizó, fueron reclasificados como personas necesitadas de protección temporal. Cuando el gobierno finalmente perdió la esperanza del retorno de los sirios a su tierra natal, llegaron a ser vistos como algo similar a solicitantes de asilo procedentes de todo el mundo que pasan a través de Turquía en busca de un reasentamiento en terceros países esperando el reconocimiento de su condición de refugiados.

La experiencia de otras personas desplazadas en Turquía muestra que en última instancia, para la mayoría de los solicitantes de asilo - y esto podría ser el caso de los sirios - Turquía se convierte en una sala de espera permanente. El resultado neto es que las personas que no se reasientan en un tercer país a menudo, tienen dificultades para llegar a fin de mes y sin la oportunidad de incorporarse plenamente a la sociedad turca.

Con el fin de promover su visión del mundo religioso en el país y en el extranjero, el gobierno turco ha utilizado la simbología islámica para transmitir lo que cree son sus funciones relacionadas con la crisis de los refugiados de Siria. Esto eleva los esfuerzos públicos y privados para dar cabida a los refugiados sirios de una responsabilidad humanitaria a un deber religioso.

Pese a estos esfuerzos, la dirección del AKP es muy consciente de que el electorado turco podría ver la afluencia continua y la difícil situación de los refugiados sirios, como resultado de su política de Siria mal concebida y equivocada.

Para la oposición turca, el desplazamiento y el sufrimiento de los refugiados sirios se han convertido en un símbolo de los costos políticos y humanos de las políticas regionales fallidas del AKP - políticas caracterizadas por el sectarismo, la participación de guerra de poder, el apoyo a los extremistas violentos y en la violación del derecho internacional.

Frente a estas críticas, el AKP ha prohibido a los miembros del parlamento en la oposición visitar y hacer algún seguimiento de los campamentos.

Atrapado en el fuego cruzado de la propaganda del gobierno y de la polémica oposición, los refugiados sirios viven en condiciones precarias. No se ha podido regularizar su situación migratoria a través de los permisos de residencia o con un trabajo permanente, por lo que tienen que depender de la discreción del gobierno turco, así como de la hospitalidad y la tolerancia de la sociedad.

En la práctica, una existencia marginal a menudo termina traduciéndose en la mendicidad, la falta de vivienda, la explotación, el trabajo infantil, el matrimonio forzado, e incluso la venta de los individuos como siervos o esclavos.

Los sirios también tienen que hacer frente a una opinión pública que se está volviendo poco a poco, pero sin pausa contra ellos, a medida que los refugiados aumentan en número.

Aunque ninguno de los partidos políticos representados en el Parlamento turco aboga por una plataforma anti-inmigrante, las encuestas muestran que los ciudadanos turcos están cada vez más preocupados por la competencia económica y la delincuencia resultante de refugiados sirios.

El ochenta y cinco por ciento de la población turca está en contra de la concesión de la ciudadanía a los sirios desplazados. Esta existencia precaria es uno de los factores clave que conducen al éxodo sirio de Turquía a la UE y más allá.

Con el fin de sacar el máximo provecho de lo que parece ser una mala mano, el gobierno turco ve el ascenso de los partidos populistas en contra de los inmigrantes y las plataformas anti-islámicas en toda Europa como una oportunidad única en sus relaciones con la UE.

Ankara cree, con razón, que los partidos del sistema europeo necesitan un cambio de camino en la política de migración para sobrevivir a la próxima ronda de elecciones a los partidos anti-inmigrantes.

Turquía hace tiempo que se queja contra la UE sobre su estancado proceso de adhesión. Está utilizando con habilidad la crisis de refugiados de Siria como ventaja frente a la UE para revitalizar sus negociaciones de adhesión.

A pesar de la retórica de justicia propia de Turquía en la crisis de los refugiados de Siria, las negociaciones en curso del Gobierno con la UE por lo tanto tienen menos que ver con los migrantes que con las ganancias políticas en el frente interno e internacional. Erdogan es muy consciente de la desesperación de los líderes europeos. Ahora están dispuestos a alcanzar las relaciones transaccionales a expensas de políticas basadas en los valores.

Por desgracia, la cumbre de noviembre el año 2015 - en el que la UE trató de apaciguar a Turquía por el cumplimiento de su pliego de peticiones, mientras que hizo la vista gorda a su déficit democrático - ha enviado el mensaje opuesto. Se subrayó la medida en que los refugiados se pueden usar como ventaja frente a la UE.

Incluso dejando todo este juego político a un lado, incluso en el mejor de los mundos, es poco realista esperar que Turquía pueda tener éxito con una sola mano, donde los 28 estados miembros de la UE han fracasado.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, declaró en la cumbre de noviembre, "la UE no puede externalizar la obligación de proteger las fronteras exteriores de la Unión a un tercer país”. Es por ello que la UE ha optado por ignorar la represión de Turquía sobre las minorías (en particular los kurdos), las empresas de la oposición y los medios de comunicación independientes; actos en clara violación de los criterios de Copenhague antes mencionado.

De cara al futuro, dos consideraciones destacan: En primer lugar, en última instancia, la estrategia más eficaz y sostenible para evitar los desplazamientos en masa es la prevención de los regímenes autoritarios que llevan a cabo atrocidades hacia sus propios ciudadanos.

En segundo lugar (y completamente ignorado hasta el momento) es el punto de que una Turquía que desciende aún más en el autoritarismo bajo gobierno de mayoría del AKP es un candidato no para reducir la magnitud de la crisis de refugiados, sino para magnificarlo aún más.

La política de apaciguamiento de Turquía con la esperanza de transformarla en un protector eficaz de las fronteras no hará de Europa en una fortaleza inexpugnable - como algunos tienen la esperanza en la UE. Por el contrario, hará de Turquía una prisión de masas.

Siria a un lado, lo que es más frustrante para millones de ciudadanos turcos que han luchado mucho contra la falta de liberalismo y el autoritarismo y muestran su lealtad inquebrantable de valores de la UE es el grado en que la UE no ha demostrado ningún compromiso genuino, y la cooperación con sus hermanos turcos.

No se equivoque al respecto: Una Turquía autoritaria que deriva lejos de los valores europeos y la gobernabilidad democrática no puede ser un socio eficaz para los esfuerzos de la UE a la hora de hacer frente a la crisis de refugiados de Siria.

Fuente:  Aykan Erdemir

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19 nov. 2015

París-Raqqa: Vecinos contra vecinos

Lluvia sobre Raqqa, por Giuseppe La Micela, Italia
Una determinada sociedad, o es racista, o no lo es, (…) decir, por ejemplo, que el norte de Francia es más racista que el sur, que el racismo es producto de la chusma y que, por lo tanto, de ninguna manera afecta a la clase dominante, que Francia es uno de los países menos racistas en el mundo, es propio de hombres incapaces de pensar con claridad’ (Frantz Fanon, (1986), Black Skin, White Masks, ed. Pluto Press, p.85).

La cristiana Europa y el Medio Oriente musulmán han tenido pésimas relaciones de vecinos. Tras la desintegración del Imperio Turco-Otomano, tras la Primera Guerra Mundial, las potencias europeas y EEUU establecieron su hegemonía en la región. Los países europeos han sido vecinos que nadie quisiera en la casa de al lado: cuando no han estado demasiado ocupados intentando colonizar los países del mundo árabe, se han empecinado en apoyar dictadores “buenos” o en tumbar a los dictadores “malos”, armando a los que consideran sus amigos. El descalabro ocasionado por más de medio siglo de políticas intervencionistas y colonialistas europeas ha golpeado duramente a la sociedad francesa, aunque en una manera mucho más suave que los miles de golpes que hace décadas vienen recibiendo, por causa de estas mismas políticas, los palestinos, iraquíes, sirios, libaneses, argelinos, etc. Dicen que la del viernes fue la peor masacre en Francia desde la Segunda Guerra Mundial, olvidando, convenientemente, la masacre a garrotazos por parte de la policía de 200 argelinos en pleno centro de París en 1961. El presidente Hollande sale de su sopor y grita que esto es una declaración de guerra por parte de ISIS; suponemos que los bombardeos que Hollande lleva realizando en Siria hace un año han sido una declaración de buenas intenciones. Curiosamente, ISIS hoy no sería nada de no ser por el respaldo militar de Francia, Reino Unido y EEUU a fundamentalistas en Siria y en otras partes del Medio Oriente.

Tal cual en Enero, después de los atentados a las oficinas de Charlie Hebdo, se alza el espectro aterrador del musulmán fanático, que detrás de su apariencia benevolente oculta un terrorista en potencia. El terror macro-político, de los bombardeos y las declaraciones de las coaliciones internacionales, se entromete en el espacio de lo micro-político. El terror sale de la cobertura noticiosa y sienta pie firme en el barrio. Ese barrio que, no sabemos cómo, dejó de ser patrimonio de los blancos y hoy es compartido con las “razas inferiores”, árabes, negros, gente con costumbres raras, con lenguas inentendibles (¿qué estarán diciendo de nosotros a nuestras espaldas?), que no se asimilan a “nuestras” costumbres superiores. Se duda del vecino barbado con túnica. El miedo difuso y omnipresente del colonizador hacia el otro, encuentra una materialización concreta en el árabe y en el musulmán. Hay que expulsarlos, hay que requisarlos, hay que marcarlos, hay que evitar que sigan entrando refugiados. Los medios dan rienda suelta a la imagen fantasiosa que Europa tiene de sí misma, sin ningún asomo de vergüenza: esa “puerta abierta” hacia los refugiados tiene que cambiar; no podemos seguir siendo tan “tolerantes”. Estas cosas nos pasan por ser tan buenos, piensan entonces los europeos.

Y luego de ese acto de auto-complacencia, se pasa al estado de agresividad: si hemos sido buenos ahora tenemos que ser más duros, bombardear más, ojalá enviar tropas, hundir sus botes e impedir que ingresen a nuestro territorio buscando refugio (en teoría, el refugio no es caridad sino una obligación de todos los países miembros de la ONU). La ideología de la contención que se ha incrustado en el bloque dominante -contener a sus refugiados, contener a sus masas desempleadas, contener a sus enfermedades-, versión caricaturesca de las doctrinas contra-insurgentes, aplicadas ahora a escala global, contagia a toda la ciudadanía: todos comienzan a sufrir de esa ansiedad, de ese miedo patológico al otro que denunciaba Fanon en “Los Condenados de la Tierra”. Ese otro bárbaro que espera destruir las puertas de Roma, beber nuestro vino, violar nuestras mujeres, acostarse en nuestra cama… reemplazarnos.  Todos tenemos que cerrar filas y entregarnos en medio de la borrachera patriotera al apoyo irrestricto a las nuevas aventuras militares… es decir, echar fuego al petróleo. ¡Ay de quién no se cuadre con el discurso dominante! Ellos son los traidores, los apologistas del terrorismo. Como dijera Marx, cuando los de arriba tocan el violín, los de abajo no pueden sino ponerse a bailar.

Siendo claros, Europa nunca ha sido un buen vecino, ni en el Mediterráneo ni en sus propios barrios europeos. Nunca ha existido una puerta abierta para los refugiados (y sí muchos campos de concentración, operativos militares para interceptar y hundir sus botes, cercas alambradas y electrificadas para que no pasen); nunca se ha pensado en otra cosa que adelantar intereses geoestratégicos muy particulares y propios en todas sus aventuras militares en el Oriente Medio y en África; ni nunca han sido tan tolerantes. La historia de Europa está marcada, como la de pocos lugares en el mundo, por la persecución al otro. Hubo una época, a fines del siglo XIX, en que los refugiados (en su mayoría rusos, muchos de ellos judíos, todos de izquierda), también eran vistos con sospecha, perseguidos y apresados en las capitales europeas. La imagen del judío-bolchevique que amenaza nuestras instituciones comenzó a cristalizarse en base a ese odio ancestral hacia las otras religiones por parte del cristianismo europeo en todas sus vertientes. Sabemos cómo terminó esa historia. De lo que muchos no se dan cuenta, es que, a diferencia de la auto-proclamada tolerancia hacia los “musulmanes”, este grupo ha sido objeto de una particular estigmatización que no se veía desde la época de la persecución a los judíos en la década de 1930. De hecho, son el único grupo religioso en cuya contra se han redactado leyes específicas en Europa, como la ley contra los minaretes en Suiza y las leyes contra el velo en Francia o Bélgica. La ultra-derecha española también apela a su odio centenario, que arrastran desde la llamada “re-conquista”, y Francia reafirma en Notre Dame su carácter católico (Jacques Hébert se debe estar revolcando en su tumba).

¿Cuál es el impacto que esto tiene entre los vecinos? Una clarividente película francesa, llamada “La Haine”, el odio, lo presagiaba hace dos décadas. La Europa que alguna vez se jactó de haber creado una sociedad democrática y pluralista sobre las cenizas de la Segunda Guerra Mundial, hoy se hunde entre las crisis múltiples, un creciente fanatismo religioso (en todos los credos), el auge de la intolerancia y de la xenofobia. En este ambiente, no prosperan sentimientos altruistas ni humanitarios, ni democráticos, sino que bajo este alero, al ritmo de los tambores de la guerra, se desarrolla el espectro de los nuevos autoritarismos que han encontrado creciente aceptación en quienes votan más y más por la ultra-derecha. Europa y el Medio Oriente se moldean mutuamente, más de lo que se creyera a simple vista. Las ansiedades anticipan y manufacturan realidades. Hay resistencias, desde luego, y la revolución que implementan los kurdos en el corazón de Medio Oriente es una buena señal que no todo está perdido. Pero Europa está siendo consumida por el miedo, el odio, la ansiedad, el instinto de superioridad imperial. Por lo pronto, veremos llamados a responder de manera enérgica, a profundizar exactamente la misma política intervencionista que ha producido el descalabro en el Medio Oriente. Política que, en última instancia, es responsable de la enorme tragedia humana que está ocurriendo en las calles de Damasco y de París. Ellos se llevan las ganancias de la guerra, mientras la gente común y corriente (en Siria, en Francia, en Turquía, en Kurdistán, donde sea) es la que pone los muertos. Ellos tocan el violín, y nosotros bailamos.



Por José Antonio Gutiérrez D., la pluma.net 
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29 oct. 2015

Criminología Cultural: Crear miedo para sacar provecho




Impulsor de la “criminología cultural”, Keith Hayward critica las corrientes teóricas dominantes, que giran en torno de la policía, las cárceles, la vigilancia y las cámaras. Analiza cómo las dinámicas culturales se articulan con las prácticas del delito y su control. Y en ese marco, advierte, los medios juegan un papel fundamental. Las “soluciones” que se importan sin analizar las características de cada caso. El ejemplo paradigmático de las revueltas londinenses y las llamadas “pandillas”.



¿De qué se trata la criminología cultural?

–La criminología cultural tiene que ver con cierta sensibilidad, con un estado de ánimo; no se trata de una simple posición teórica. Cómo entender la noción de criminología cultural o cómo abordarla tiene que ver con la posición que uno toma en lo que hace a cuestiones relacionadas con el crimen, el delito, y el castigo, pero también con la situación política –el capitalismo– y, especialmente, el consumismo, la justicia y la moralidad. Creo que gran parte de la criminología de hoy carece de moralidad.

¿En qué sentido?

–En que sólo promueve la justicia criminal. Y creo que el mundo necesita menos de justicia criminal y más de justicia social. Esta idea se contrapone a la organización de formas de justicia penal y a la criminología que las respalda. Se trata de un reto a esas posiciones, que, a menudo, tienen muy poco que ver con la justicia en la forma en que yo la percibo. Es en ese sentido que la criminología cultural se opone a las corrientes teóricas dominantes: la criminología institucional establecida gira en torno de la policía, las cárceles, la vigilancia, las cámaras, el control.


¿Sugiere, entonces, que la distinción entre las nociones dominantes de criminología y la idea de criminología cultural responde a distintas categorías de justicia social?

–Sí, aunque no digo que toda la criminología corriente descarte la justicia, que no se preocupe por ella o que sea inmoral. Creo que el problema es lo limitado de su radio. Por ejemplo, cualquiera puede observar el estado de las cárceles y sostener que es necesario mejorar las condiciones en la prisión. Estoy de acuerdo con la mejora de los regímenes penitenciarios, especialmente en esta parte del mundo, pero la preocupación mayor es estudiar de qué modo promover el cambio social.

Desde una perspectiva teórica, ¿de qué modo se relacionan el crimen y su control, con la representación simbólica y la interpretación cultural?

–En las últimas dos décadas hemos visto lo que podría describirse como criminología sociológica y el surgimiento de estudios enfocados en la justicia criminal. La criminología cultural está muy alineada con las interpretaciones sociológico-culturales del delito. En distintos lugares se capacita a la policía con el propósito de hacerla más eficiente en un sistema que está contento con funcionar en un marco dado por el incremento en la cantidad de cárceles, el aumento de la población carcelaria y un estado policial presente en muchos sitios. Más que criminología, en algunos de mis trabajos describo este cambio como el aumento de la “contrología”.

¿A qué alude el término?

–Que la gente, los sociólogos o criminólogos renuncian a la tarea de buscar las causas que derivan en la ocurrencia de delitos, los fundamentos culturales, sociales y económicos que se esconden detrás de ellos, o aquellas cuestiones que hacen que la delincuencia sea diferente en distintos lugares. La cuestión es tratar de entender las causas del delito en individuos y grupos, y explicar por qué sus niveles son diferentes en diversos lugares, culturas, países y ciudades. Estos son los objetivos originales de la criminología como disciplina. Y creo que en las últimas dos décadas hemos visto que se ha renunciado a ello.

¿Por qué cree que sucede eso?

–Muchos piensan que es demasiado complicado o no están interesados en estas diferencias culturales. Lo que les interesa es controlar el crimen y aceptar el hecho de que tengamos que adjudicar grandes presupuestos para hacer frente a los altos índices de delincuencia, sosteniendo que es parte de vivir en una sociedad capitalista. Esa es la posición oficial, desde la cual se dice: “¿Qué vamos a hacer? No nos vamos a preocupar por las causas del delito o de por qué varía de un lugar a otro. Vamos a controlarlo usando técnicas de vigilancia y prisiones pobladas, ampliando los presupuestos destinados a la prisión, la militarización de la policía, mediante técnicas dirigidas a controlar la situación”. Esta es la razón por la cual marco la distinción entre justicia criminal o penal y criminología. A través de los estudios sobre justicia criminal, podemos observar este aumento en términos de contrología, es decir, el estudio del control.



¿Y en cuanto a la representación simbólica del crimen?

–Creo que la comprensión o la interpretación que la gente tiene de la delincuencia viene dada, en gran medida, por dispositivos culturales simbólicos, historias culturales que se producen en los diarios, aparecen en la televisión e, incluso, en la música. La mayoría de las personas no ha estado nunca dentro de una cárcel, por lo que no tiene idea de cómo es, aunque ahora haya programas de televisión que te llevan dentro de las prisiones, que le dan a la gente una idea sobre cómo es la cosa.

¿Cree que realmente logran “dar a la gente una idea” acerca del sistema carcelario?

–Estos programas son conducidos ideológicamente. Entonces, lo que quieren mostrar es lo peligrosa que es la cárcel o lo deshumanizante de la gente que las habita. Muchos se niegan a escuchar interpretaciones o explicaciones de manos de expertos porque creen que entienden la situación. En el Reino Unido, por lo menos, cantidades de famosos hablan sobre los problemas de la delincuencia, acerca de “volver a instaurar la pena de muerte”. Creen que pueden guiarnos y dar pautas sobre castigos penales. Y esto es muy frustrante. Por lo que uno de nuestros objetivos es desacreditar estereotipos, desafiar esta narrativa mono-ideológica de los medios de comunicación. No es que me interesen sólo los medios, pero la realidad es que los medios son muy importantes, porque cambiar la comprensión de la gente implica atender el modo en que el crimen y su castigo se retratan en los medios de comunicación.

¿Cómo lograrlo?

–Elaborar historias que desafíen la norma y, más importante aún, poner de relieve la hipocresía que existe en los medios de comunicación. El delito vende. Así es que de un lado aparecen estas narrativas que demonizan al delincuente y las percepciones de la derecha, y del otro están los medios que utilizan el delito para vender sus productos.

Algunos autores sostienen que la forma en que los medios cubren estos hechos terminan generando cierto “pánico moral” en la gente.

–La cuestión del pánico moral tiene cuarenta años, es una vieja teoría, pero buena; aún funciona. Cada tanto, cuando surge una nueva droga o alguna cuestión que sorprende, reaparece nuevamente el pánico moral clásico. Yo creo que los medios de comunicación funcionan más sofisticadamente en estos días, hasta el punto en que el pánico moral resulta bueno para los negocios. Así, lo que se hace es crear miedo y luego sacar provecho de eso. Por consiguiente, emergen grandes delitos y se benefician de vuelta del pánico moral en un proceso cíclico al modo de una escalera de caracol que parece hacer referencia a uno y otro constantemente. Hay cientos de reality shows policiales muy populares en televisión que encarnan siempre una misma posición ideológica. Nunca hablan sobre políticas o la situación del delito, sino que se refieren a un particular delito callejero. Entonces, antes teníamos el famoso pánico moral causado por la delincuencia callejera, todavía lo tenemos, pero lo que se estudia ahora es el tipo de miedo que el delito genera en la imaginación.

¿Qué rasgos tiene la lógica narrativa de esos programas de TV?

–Se filma la captura de un individuo, luego estos videos se utilizan como técnicas de promoción para conseguir más fondos para la policía, obtener herramientas de formación y crear nuevos cuerpos policiales. La gente mira programas como SWAT, un show que muestra a una policía altamente militarizada, existente en varias ciudades de los Estados Unidos, y entonces siente el temor que provoca el pánico moral. Luego demanda este tipo de fuerzas policiales militarizadas en su ciudad.

Algunos expertos plantean que el delito y su control son funcionales al sistema político. ¿Cree que la criminología y su abordaje responden a intereses específicos?

–El crimen y el delito se han politizado, sobre todo en el Reino Unido y en los Estados Unidos. Allí –y me imagino que en otras partes del mundo también– pareciera que en tiempos electorales los asuntos relacionados con el delito y el crimen, y su castigo, resurgen con fuerza en las agendas. Aparecen los discursos con frases como “necesitamos más policías”, “tenemos que ser duros”, “hay que implementar nuevas medidas como los ataques en Irak”. La mayoría de estos modelos no ha funcionado, pero se pretende exportarlos a estas partes del mundo. Lo que es sorprendente es que los políticos alegremente importan modelos de sistemas judiciales de lugares donde el sistema de justicia no funciona. Por ejemplo, los disturbios de Londres del año pasado fueron descriptos inicialmente como un problema de pandillas. Por eso, los políticos inmediatamente fueron a los Estados Unidos para buscar a los expertos en bandas norteamericanas y llevarlos a Londres. Pero lo que se hizo en esos lugares empeoró el problema de las pandillas, que se arraigaron en sus culturas como nunca antes. Por tanto, ¿por qué buscar a alguien que sistemáticamente ha fracasado en eliminar el problema en su país y luego tratar de llevarlo al Reino Unido, una cultura sobre la que no sabe nada? Este es el tipo de cosas que surgen en términos de crimen y castigo, nociones absurdas.

¿Cómo cree que deberían encararse esos episodios desde la criminología cultural?

–Se suele tomar la vía más sencilla: “pandillas”, “personas negras marginadas provenientes de zonas pobres causaron los disturbios”. Eso vende votos. Entonces, la criminología cultural trata de poner de relieve este tipo de situaciones y la locura política que las acompaña. Se hacen estas cosas que no siempre han funcionado, aunque es muy difícil hacer otra cosa. ¿Alguien puede imaginar a un político en los Estados Unidos decir: “aquí está mi programa electoral para el problema de la delincuencia: voy a reducir el número de cárceles, voy a tratar de cambiar las clasificaciones de los delitos por drogas? Voy a hacer todo lo contrario del resto”? La historia parece decir que así nadie sería elegido. En este contexto político, el crimen es abordado de una sola manera: ponerse duros y más rígidos, y a los políticos que no lo hacen los matan en las urnas.

¿Usted cree que habría que hacer todo lo contrario?

–Bueno, ¿por qué toman ciertas medidas? Porque quieren ser elegidos para gobernar. ¿Y por qué son elegidos? Porque la gente cree algunas de las historias que se le cuentan. Muchos creen que existe un problema sistemático de pandillas en Londres, y que la persona que están trayendo ayudará a resolver la situación. Lo que tendríamos que hacer es ver por qué la gente cree estas cosas, de dónde viene esta ideología: de historias difundidas por los medios. La criminología cultural se interesa mucho por el modo en que los medios presentan estas historias y por presentar historias alternativas.

¿Qué diría acerca de la relación entre delito, crimen y fanatismo?

–Es una pregunta muy compleja. Una de las cosas que diría es que pensar en la delincuencia o en el crimen como un fenómeno unitario, como un “delito” a secas, es muy problemático. Es el modo en que se lo suele considerar al implementar o pensar prácticas de seguridad. Los criminólogos culturales conciben la delincuencia o el crimen como algo muy complicado. Por tanto, tendemos a mirar la delincuencia desde la fenomenología. Así que cuando me preguntan sobre la relación entre crimen y fanatismo advierto que existen diversos tipos de delitos, en momentos, contextos y lugares particulares. Una de las áreas donde el fanatismo se vincula con distintas formas de delito o crímenes sería en el terrorismo. Pero, incluso allí, el terrorista es demonizado por ser visto como este tipo de fanático monomaníaco.

¿Un modo de cerrar la cuestión y evitar mirar a fondo?

–Sí: “son fanáticos, a otra cosa”. Este es sólo un ejemplo. Desde la criminología cultural se pretende instar a considerar el crimen desde una mirada cultural, en diferentes contextos. Porque la delincuencia o el crimen son diferentes aquí que en Inglaterra. No hay que limitarse a importar modelos de justicia penal del Norte y las técnicas de la criminología positivista, con métodos criminológicos. Es preciso crear técnicas propias, específicas, y atendiendo a lo cultural, aunque eso no significa ignorar el buen trabajo que se ha hecho en otros sitios, como en los Estados Unidos o Europa.

¿De qué modo presentaron los medios de comunicación las protestas sociales en Londres y en otras ciudades del mundo?

–En efecto, hubo muy buenos artículos que trataron de explicar los disturbios, prácticas como el saqueo o los robos, a partir del consumismo; algo con lo que concuerdo y a lo que he dedicado mi trabajo de los últimos diez años. Lamentablemente, a la vez, hubo otros comentarios muy obvios y predecibles. Y creo que lo más predecible y deprimente fue la respuesta política: en lugar de buscar y entablar un debate serio, en lugar de consultar a los expertos en criminología, hablaron de la decadencia moral y el incremento de las pandillas callejeras. Probablemente se podría discutir esto a través de la lente de la decadencia moral, pero no se refirieron a su decadencia moral, la que los políticos exhibieron cuando estuvieron involucrados en delitos por fraude. De este modo, la decadencia moral es utilizada y rotulada sobre grupos marginados, personas de barrios pobres. En esta decadencia moral de la prensa y de los políticos también estuvo involucrada la policía. No creo que las personas a cargo de escribir las historias no supieran todo esto, conocen bien esta decadencia moral, el tema es que la forma en que la presentan siempre alude a “su” decadencia moral, la de esos fanáticos agitadores. Muchos están enojados, frustrados, y la diferencia entre unos y otros es que algunos, al menos, conocen o tienen las vías para expresar sus preocupaciones políticas a través de protestas no violentas o de organizaciones, e incluso algunos tienen cierto entendimiento en medios de comunicación; entonces pueden presentar bien sus sensaciones de la explotación capitalista. En cambio, estos grupos en Londres no tienen esa habilidad, no tienen ese conocimiento político.

¿Por qué señala esa diferencia?

–Muchos de ellos (en Londres) no son capaces de descifrar el modo en que el capitalismo los está explotando porque no cuentan con educación o tienen una mala escolarización. No son capaces de manifestarse si no es a través de la protesta violenta. Lo que resulta interesante es que evidencian sus sentimientos en el mercado, llevándose los artículos que quieren: zapatillas, ropa deportiva, televisores de pantalla plana, etc. A la vez, muchos de los sentimientos que el capitalismo trata de engendrar entre los más jóvenes para hacerlos consumir pueden también utilizarse para explicar por qué provocaron los disturbios. Si se piensa en el consumismo, lo que se requiere en los jóvenes, especialmente, es una demanda constante por tener más, una demanda insaciable. La idea del consumismo está diseñado para que se diga: “lo voy a tener ahora, en realidad no puedo afrontar su costo, pero lo voy a conseguir”. Esta especie de suspensión de la racionalidad normal, las prácticas irracionales, y la excitación consumista y demandante generan excitación y estimulación. En cierto modo, algunos de los rasgos que mostraron los disturbios fueron sentimientos o emociones similares: gente impulsiva, actuando por fuera del proceso de toma de decisiones, sin ser conscientes de que estaban siendo captados por las cámaras. Muchos pueden lidiar con esto y controlar la situación con eficacia. No obstante, algunas personas, y muy a menudo las más pobres dentro la sociedad, reciben la mayoría de los mensajes.

¿Podría ampliar este último aspecto?

–Algunos estudios realizados en los Estados Unidos sugieren que las personas más vulnerables de los barrios más pobres son quienes están más expuestas a los avisos publicitarios, porque están mirando televisión todo el tiempo, no leen libros ni van al colegio, constantemente reciben el bombardeo de mensajes publicitarios. Incluso, los habitantes de algunos barrios pobres de los Estados Unidos ni siquiera pueden firmar o escribir su nombre, aunque conocen marcas muy exclusivas como Prada o Gucci, porque son bombardeados seis horas al día con promociones o publicidades. Son los más expuestos a la lógica que marca la cultura del consumo. No siempre, pero muy a menudo, fueron quienes estuvieron involucrados en los disturbios en Londres; con frecuencia, eso estuvo vinculado con lo que denomino la “mercantilización de la violencia” o el “marketing de la transgresión”. Esa mercantilización de la violencia alude a violar la ley o transgredir. No me sorprende que causaran disturbios y saqueos, sí me habría sorprendido si esos grupos hubieran salido a la calle intentado frenar todo para tener una protesta no violenta. Una de las características de estos disturbios fue su forma líquida: irrumpieron aquí, se movieron allá.

Para finalizar, ¿cómo contrarrestar las historias dominantes que se difunden sobre el crimen y la delincuencia?

–Los argumentos sobre el consumismo y el crimen aparecen en mi primer libro: City Limits: Crime, Consumer Culture and the Urban Experience (Sobre los límites de la ciudad, la delincuencia, la cultura del consumo y la experiencia urbana). Allí detallo el surgimiento de la cultura del consumo y el incremento del delito. Framing Crime: Cultural Criminology and the Image (Sobre la construcción simbólica del crimen y la imagen), otro de mis escritos, proporciona herramientas orientadas a captar la sensibilidad acerca de lo que es la criminología cultural, su posición y su política. Asimismo, trata de transmitir un mensaje metodológico muy simple: si quieren tratar de hacer lo que digo, esto es, desafiar o cuestionar las percepciones que tienen los medios o la política de la delincuencia, una forma de hacerlo es criticar esos mensajes pero también contrarrestarlos, presentando mensajes diferentes.

¿Como cuáles?

–Por ejemplo, documentando la filmación de películas, publicando videos en YouTube con lo que vemos en las protestas. Mientras los medios de comunicación presentan estas protestas de una manera, estas personas tratan de difundir su mensaje de otro modo, para eso utilizan formas de comunicación alternativas. En este libro tomo el caso de una protesta de ciclistas que tuvo lugar en Nueva York hace unos años. En el medio de los reclamos por la recuperación de espacios se dieron fuertes enfrentamientos entre los manifestantes y la policía. Un oficial salió a decir que uno de los ciclistas lo había golpeado. Consecuentemente, arrestaron al ciclista. Pero alguien que filmó el incidente pudo dar cuenta de que había ocurrido lo contrario. Evidentemente, ése fue un ejemplo de cómo invertir el espectáculo de los medios. Hay que asegurarse de contar con las técnicas para presentar las historias, porque si se toma la criminología como disciplina, la voz dominante es en general proporcionada por las técnicas de la metodología criminológica, que son básicamente positivistas: sondeos, encuestas o estudios gubernamentales, que a menudo están erróneamente diseñados y toman el crimen como un paradigma uniforme. En un mundo lleno de imágenes, pleno de ideología y retórica política, deberíamos crear nuestras herramientas para desafiar estas cuestiones.


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