Hay un nuevo desarrollo en la historia humana que se está produciendo y que no se está contando.Aquí, intentamos explicarlo

7 sept. 2013

La CIA y Pinochet: una historia de relaciones "complejas"


En conversación con La Voz de Rusia, el periodista Carlos Basso, autor de “La CIA en Chile. 1970-1973”, presenta nuevos antecedentes sobre el rol de la inteligencia estadounidense durante la dictadura de Augusto Pinochet, a días de cumplirse 40 años del derrocamiento de Salvador Allende. Entre ellos, un detalle casi desconocido: el plan para realizar un segundo atentado contra la vida del dictador en los años 80.

El actual debate en Chile respecto a los 40 años transcurridos desde el golpe militar que derrocó a Salvador Allende e instauró una dictadura encabezada por el general Augusto Pinochet está al rojo vivo.
No es para menos: la conmemoración oficial de esta fecha proviene de un gobierno, encabezado por Sebastián Piñera, integrado por una coalición centroderecha, la primera en administrar el país desde el retorno de la democracia, e integrada por varios personeros políticos que apoyaron la administración de Pinochet.

Mientras, una serie de políticos de gobierno y oposición han salido a la palestra pública pidiendo “perdón” por las acciones u omisiones que hubiesen hecho posible el golpe militar y la implantación de la dictadura.

Ante ello, el ex presidente Ricardo Lagos hizo una enérgica diferenciación del gobierno de Allende y Pinochet, destacando que el gobierno de la Unidad Popular pudo haber realizado políticas equivocadas, pero no incurrió en una política sistemática de violaciones a los Derechos Humanos, como sí ocurrió en tiempos de Pinochet. “El gobierno de Allende cometió errores, pero no horrores", sostuvo.
La intervención estadounidense durante el mandato de Allende y el apoyo brindado a Pinochet no son un misterio para nadie. Sin embargo, no fue sino hasta que Estados Unidos comenzó a desclasificar los documentos sobre su participación durante este período que se produjo una ratificación absoluta de estos sucesos.

Sobre esta materia, La Voz de Rusia publicó recientemente una entrevista al periodista chileno Carlos Basso, autor del volumen “La CIA en Chile. 1970-1973”. Para ahondar en este tema entregamos nuevas conclusiones de este profesional, centradas en la infiltración de la agencia estadounidense en la década de los años 80.

En este diálogo surgen algunos detalles inéditos o muy poco divulgados como la planificación de un segundo atentado contra la vida de Pinochet, luego del fracaso de un operativo del “brazo armado” del Partido Comunista chileno, registrado en las cercanías de Santiago en 1986 y que por poco acaba con la vida del dictador. Además, Basso se refiere a la infiltración de la agencia en los movimientos de ultraizquierda chilena y revelan un hecho bastante sorprendente: el análisis que se hizo en tiempos de la URSS para un eventual reclutamiento del poeta y Premio Nóbel, Pablo Neruda... como agente de la KGB.

¿Es efectivo que la CIA obtuvo antecedentes de un eventual “segundo atentado” contra Pinochet, luego del intento infructuoso del 7 de septiembre de 1986? ¿Pinochet estaba al tanto de esa información?

–Sí, la CIA sabía de aquel segundo intento de magnicidio. En el Partido Comunista, cuyo brazo armado era el FPMR, se discutió la posibilidad de un nuevo atentado luego de que fracasara la primera tentativa, denominada “Operación Siglo XX” y que tuvo lugar en la cuesta Las Achupallas, a unos 40 kilómetros de Santiago.

Efectivamente, existe un documento de la CIA del 28 de noviembre de 1986 (es decir, casi cuatro meses después del primer atentado) en que se señala que un alto dirigente del Partido Comunista (PC) reveló a la agencia que el Comité Central había autorizado al FPMR a emprender un segundo intento de homicidio. En dicho cable se dejaba, sin embargo, constancia, que el “vamos” final a los intentos de ejecución no se daría sino sólo al momento en que el PC estimara que estuvieren dadas las condiciones políticas para ello.

Sabemos, por un segundo documento de la CIA, fechado en febrero de 1987, que hasta dicha fecha el PC mantenía la idea de matar a Pinochet, pero en aquel entonces la duda sobre si intentarlo o no ya no tenía que ver con las condiciones políticas, sino con el hecho de si el Partido Comunista sería capaz de resistir la represión que se desataría en su contra.

No tenemos constancia de si dicha información llegó o no a Pinochet, pero, a mi juicio, no fue así. Las relaciones entre ambos países eran críticas. Es más, existe un antecedente muy significativo y que también está en la documentación desclasificada: luego del atentado de septiembre de 1986, Pinochet pensó que detrás de éste sólo podían estar los comunistas… o la CIA.

Otro aspecto que revela la desclasificación de documentos de la inteligencia estadounidense es que en los años 80 también se evaluaba un atentado contra Manuel Contreras, ex director de la Dirección de Inteligencia Naciona (DINA), cabeza operativa del aparato represivo chileno en los 70 y líder de la Operación Cóndor. ¿Qué posibilidades reales hubo de concretar ese atentado?

–Paralelamente a la evaluación del PC de volver a atentar contra Pinochet, éste demandó al FPMR “un plan operacional” destinado a asesinar a Manuel Contreras, ex jefe de la DINA y quien al presente está condenado en una infinidad de causas por violaciones a los derechos humanos.

Parece ser que el atentado, planificado cupularmente a fines de 1986 y 1987, nunca se llevó a cabo. Cabe destacar que muchos dirigentes comunistas –según la CIA- cuestionaron aquel intento de homicidio en contra de Contreras, debido a la dificultad que implicaba dado su enorme aparataje de seguridad.

No obstante, un par de años más tarde, luego que el FPMR se separara en dos facciones, una de ellas, la llamada “Autónoma”, intentó, de hecho, matar a Contreras por medio de dos motociclistas que se acercaron a su BMW blindado en una esquina del sector oriente de Santiago, lanzando una bomba del tipo “lapa” sobre el techo del auto, de la que sólo alcanzó a estallar el detonador, más no el explosivo, por lo que los daños fueron muy menores
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Por aquellos días, la agencia también dejaba constancia de que otro blanco era el general Sergio Arellano Stark, quien comandó en 1973 la llamada “Caravana de la muerte”, comisión militar que viajó por distintas ciudades del país ejecutando detenidos luego del golpe de 1973
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¿Qué grado de conocimiento tenía la CIA respecto a la experimentación con agentes toxicológicos llevada a cabo por científicos de la inteligencia chilena, como, por ejemplo, Eugenio Berríos? ¿Se pronunció el organismo sobre el posible envenenamiento del ex presidente Eduardo Frei Montalva, quien murió en 1982 en circunstancias aún hoy investigadas judicialmente?

–No sabemos si la CIA estaba al tanto de aquello, y justamente ese es un antecedente que la familia del ex presidente Frei Montalva está tratando de obtener. En la documentación desclasificada a la fecha no existe ni una sola referencia al gas sarín ni a la bacteria botulínica o al talio, que son los agentes químicos y bacteriológicos que utilizó la DINA. Existen antecedentes de sobra respecto a este punto, no sólo por las declaraciones del ex agente de este organismo, Michael Townley, a la justicia norteamericana, sino también por diversos fallos de violaciones a los Derechos Humanos que se han ido acumulando, como es el caso de la muerte con gas sarín de los agentes de la DINA, Miguel Angel Becerra (asesinado al interior de Colonia Dignidad), y Manuel Leyton Robles.
Igualmente, en el auto de procesamiento dictado por el homicidio del ex presidente Eduardo Frei Montalva también está acreditada la existencia de agentes de esta naturaleza, y también se cuenta con antecedentes en este mismo sentido en el caso de presos intoxicados en la Cárcel Pública de Santiago, en lo que fue una suerte de “prueba” de la bacteria botulínica, realizada en 1981.
Reiteramos que en su documentación desclasificada la CIA no cuenta con menciones a Berríos ni al caso Frei. De hecho, llamativamente, Washington no desclasificó ni siquiera los documentos relativos a la muerte del ex mandatario chileno. Las únicas menciones a los agentes toxicológicos disponibles a la fecha se encuentran en un documento del inspector general de la CIA, quien investigó internamente los intentos de la agencia por asesinar a Fidel Castro, determinando que entre varios planes para matarlo hubo algunos que consideraron el uso de talio y bacteria botulínica. Además, varios de los agentes que estaban en esa fecha implicados en las operaciones anticastristas en Miami llegaron años después a Chile, pero ello no es motivo suficiente como para establecer una relación causal entre ambos fenómenos, entre otros motivos porque no conocemos las identidades de los agentes involucrados en los intentos de matar a Castro.

¿De qué modo se modificó la infiltración de la CIA en Chile en los años 80 luego de la desaparición de la DINA y el surgimiento de la Central Nacional de Informaciones (CNI), sumado ello al desarrollo del movimiento político opositor y las protestas populares?

–Es difícil ligar los sucesos vinculados al fin de DINA y la creación de la CNI, y las protestas a la infiltración de la CIA en los 80`s, la que, en todo caso, se dio fundamentalmente en el Partido Comunista y el Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

Es preciso recordar que luego del crimen de Orlando Letelier en Washington (1976), las relaciones entre Chile y Estados Unidos comenzaron a caer en un lento despeñadero de deterioro. Este descenso llegó a su peor nivel con el denominado “caso Quemados”, ocurrido en 1986, cuando el joven Rodrigo Rojas Denegri, un residente legal en Estados Unidos, murió luego de recibir graves quemaduras causadas por personal militar durante una jornada de protesta nacional en Santiago.

Así, a partir de 1976 el trabajo de inteligencia que la CIA desarrolla en Chile deja de ser “cooperativo”. Hay varios ejemplos que lo demuestran. Uno de ellos es que en 1978 la agencia obtiene información sobre diversas maniobras de compra de armamento que está intentando efectuar el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) al régimen libio, con el fin de infiltrar una columna de guerrilleros chilenos, preparados en Cuba, con la misión de instalar una guerrilla en la zona de Neltume, al sur de Chile. Aquello, efectivamente sucedió, dos años después, pero sólo quedó al descubierto por casualidad, culminando con la ejecución de casi todos los guerrilleros por parte de comandos militares.

Posteriormente, en 1987, el FPMR secuestró al coronel de Ejército Carlos Carreño, un caso que mantuvo a todo Chile en vilo durante semanas. Todos los días aparecía en televisión el fiscal militar a cargo del caso, aseverando que estaban a punto de resolverlo… y nada. Sólo tres meses después, Carreño fue liberado en Sao Paulo, Brasil, causando asombro mundial. Pues bien, más de un mes antes de que eso sucediera existe un documento de la CIA en que se señala que Carreño sería liberado en el exterior, dato que obviamente no compartieron con los militares chilenos.

¿Qué información tenía la CIA respecto al accionar de los grupos de ultraizquierda cuando se recuperara la democracia? ¿Qué opinión tenían de la futura relación entre el primer presidente electo democráticamente, Patricio Aylwin, y su futura relación con Pinochet?

–Respecto de los grupos de ultraizquierda, tenían mucha información. No conocemos –ya que los documentos no lo revelan- cómo la conseguían, pero lo más probable es que haya sido por medio de informantes pagados, aunque por cierto no se puede descartar la posibilidad de que -de algún modo- hayan infiltrado personal de la misma agencia.

La CIA sabía con detalle todo lo que pasaba en las cúpulas del FPMR, y estaba al tanto de sus planes, su división y pugnas internas. Incluso, hay un documento donde se menciona el "ajusticiamiento " de un alto oficial del grupo en Santiago, en 1987. Personalmente, busqué más antecedentes para tratar de confirmar si aquello fue efectivo o no, pero hasta la fecha no he obtenido resultados. De todas formas, hay que tener en cuenta que, con el paso del tiempo, se han ido conociendo diversos antecedentes que demuestran que, efectivamente, el FPMR cometió varios homicidios internos. Uno de ellos fue el de Agdalín Valenzuela, en 1995, pero también se han conocido otros casos semejantes.

En el caso del MAPU-Lautaro pasaba algo semejante en términos de información. LA CIA tenía datos muy precisos respecto de sus movimientos y planes.

Respecto al expresidente Patricio Aylwin, desconocemos la opinión de la CIA. Lo que sí existe es un documento del organismo sobre el FPMR en que se deja constancia que dicho grupo subversivo continuaría actuando luego del regreso de la democracia, debido a que estimaba que nada cambiaría con el gobierno de Aylwin.

LA KGB llegó primero...

Otro de los hechos que revela la desclasificación de la inteligencia estadounidense respecto a Chile es que había agentes soviéticos en el país con anterioridad a la llegada de la CIA. Así lo confirma a La Voz de Rusia el periodista Carlos Basso:

–Hay documentos que muestran que la agencia soviética operó una fuerte red de espionaje en América Latina durante la Segunda Guerra Mundial, en la cual varios chilenos tuvieron un papel muy destacado. Incluso hay un cable del 11 de mayo de 1944 interceptado por la inteligencia militar de EEUU a la KGB, en que se hablaba de un intento por captar como agente soviético al entonces cónsul chileno en México, el gran poeta Pablo Neruda. Es más: la KGB, de acuerdo a los datos que he podido recopilar, instaló una oficina propia en Santiago en 1969; es decir, ad portas de la elección de Allende.

También hubo una importante presencia en Chile del HVA o “Primera Administración de Reconocimiento” (cómo se le conoce en español), el aparato exterior de la inteligencia de la Alemania Oriental -la Stasi-, que incluso siguió operando después del golpe de Estado. Así, por ejemplo, fueron agentes del HVA quienes, dirigidos por el espía Paul Ruschin, sacaron al secretario general del Partido Socialista, Carlos Altamirano, de Chile, oculto en un automóvil.



No obstante, la mayor presencia de inteligencia en Chile fue la de los servicios secretos cubanos, los que llegaron a tener a 54 agentes operando en el país en la época de Allende, incluyendo a su yerno, el cubano Luis Fernández de Oña, casado con Beatriz Allende Bussi, una de las tres hijas del presidente y Hortensia Bussi.

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