Hay un nuevo desarrollo en la historia humana que se está produciendo y que no se está contando.Aquí, intentamos explicarlo

2 sept. 2013

Aniversario del "gran teléfono rojo"


Hace medio siglo, el 30 de agosto de 1963, comenzó a funcionar una línea de comunicación entre los líderes de EEUU y la URSS. Los periodistas inventaron para ella un nombre intrigante: "el gran teléfono rojo". Si bien, en realidad la línea Washington-Moscú semejaba más un teletipo común y corriente.

Por el fondo del Océano Atlántico en un tiempo sumamente breve, en apenas un par de meses, tras la toma de decisión al más alto nivel, fue colocado el correspondiente cable. Pasaba por Londres, Copenhague, Estocolmo y Helsinki y tenía una longitud de 10 mil kilómetros. Los comunicados desde el Kremlin hasta el Pentágono y de vuelta se transmitían en forma escrita. La descodificación y la traducción de los textos corrían a cargo de cada una de las partes. Pável Zolotariov, vicedirector del Instituto de Estudios sobre EEUU y Canadá de la Academia de Ciencias de Rusia, comenta:

–El "teléfono rojo" apareció como reacción a la crisis del Caribe de 1962, que puso los dos países, mejor dicho todo el mundo, al borde de una guerra nuclear. A fin de evitar semejantes situaciones de crisis tal comunicación directa entre los dirigente de los dos estados resultó de utilidad.

Por lo demás, en los primeros cuatro años por esta línea no se transmitió un solo comunicado entre los jefes de Estado. Los especialistas de ambos países, para perfeccionar su maestría, remitían regularmente unos a otros textos de contenido sofisticado. Por fin, el 5 de junio de 1967 el primer ministro de la URSS Alexéi KosIguin se acordó de la línea roja. Aquel día estalló la guerra árabe-israelí y el presidente Lyndon Johnson fue despertado en la madrugada por el telefonazo de alarma. La parte soviética pedía prestar asistencia en el cese del conflicto peligroso para todo el mundo. Desde entonces los líderes norteamericanos también comenzaron a enviar, a diversas horas del día, comunicados alarmantes al Kremlin. En 1971 la línea fue reforzada por comunicación satelital. Luego se le agregó el fax. En el 91 fue instalada comunicación telefónica directa. En 2008 se tendió un nuevo cable transatlántico, de fibra óptica.

Como un ejemplo acertado de edificante diálogo por la línea roja los expertos recuerdan las negociaciones de Vladímir Putin con George Bush hijo, el 11 de septiembre de 2001. Después de estas se intensificó mucho la colaboración en la actividad antiterrorista. El año en curso los líderes de ambos países han mantenido no pocas conversaciones telefónicas, señala Alexánder Gúsev, director del Instituto de Planificación Estratégica:

–Se trata de cuestiones relativas a la lista Magnitski, a la ley Dima Yákovlev y, por supuesto, de la situación sui géneris tocante al agente de servicios especiales norteamericanos Edward Snowden. Un aspecto muy importante es la coordinación del funcionamiento del sistema de defensa antimisiles europea. Sobre el particular ha habido varias conversaciones telefónicas entre los dos presidentes. Pero estas, lamentablemente, no han permitido resolver toda una serie de cuestiones concernientes al emplazamiento del escudo antimisiles de la OTAN en Europa. Por cierto que no se puede decirlo todo por teléfono, razón por la que se necesitan encuentros personales entre los líderes de los estados.


Al igual que hace medio siglo, los operadores de comunicación perfeccionan de continuo su maestría. La línea funciona sin interrupción. Cada hora desde Moscú a Washington y luego de vuelta se envían textos especiales. Estos no tocan temas políticos ni económicos. Lo principal consiste en que sean bastante difíciles. Por ejemplo, extractos de novelas de Fiódor Dostoyevski, tratados sobre inventos del mundo antiguo o artículos sobre la psicología de animales domésticos.


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