Hay un nuevo desarrollo en la historia humana que se está produciendo y que no se está contando.Aquí, intentamos explicarlo

31 ago. 2016

Las 5 Industrias como Herramientas de la Propaganda


La Industria del Deporte:

El ya citado Goebbels dijo con referencia a los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936: “Este grandioso evento será la demostración experimental que mostraremos al mundo de nuestras ideas.” Goebbels se refería a las teorías raciales y eugenésicas. Pues bien, en 1936 las olimpiadas se celebraron en la Alemania nazi… después la guerra… y ocho años después, se celebraron en Londres, y a los cuatros siguientes también en Londres. La locura racial no fue ni mucho menos exclusiva de los nazis. De hecho, hubo una campaña propagandística de masas que buscó la criminalización del nacional-socialismo, alrededor de los excesos que compartieron con sus enemigos aliados. La eugenesia es europea, el colectivismo tecnocrático es europeo… y el deporte también es europeo.

El poder propagandístico del deporte es inmenso en la sociedad global. Incide con virulencia en la emotividad de las masas para transmitir contenidos pseudo-heroicos a niños y adultos. Erradica las referencias viriles genuinas de la cultura, para sustituirlas por modelos comportamentales prefabricados. Por ejemplo: un niño hindú normal crecía escuchando historias de Arjuna, un niño español normal se criaba escuchando leyendas del Cid Campeador, o un niño egipcio normal aprendía de los relatos que escuchaba de Dhul-Nun. En el mundo globalizado, esa autenticidad cultural fue sustituida por Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Kobe Bryan, Tiger Woods, Michael Phelps y compañía.

Una vez más, la técnica se aplicó en este medio propagandístico con el desarrollo de una medicina y una farmacología propia: la medicina deportiva y su correspondiente doping. ¿Qué sería del deporte de élite norteamericano (NBA, NFL, etc) sin doping? Nada. ¿Y qué sería de la industria del deporte sin el deporte de élite norteamericano? Nada de nada.
Porque el deporte de élite es el campo de pruebas de la investigación farmacológica y biotecnológica desarrollada por las mismas instituciones siniestras que aquí se han citado. Las principales universidades en esta área son las británicas de siempre (Cambridge y Oxford) y ciertas universidades norteamericanas (en especial, californianas. Llevan más de cien años fabricando héroes de plástico; y con el deporte se ha llegado al límite inferior en el cual los fantoches producidos ni tan si quiera se asemejan a un ser humano.

La Industria del Cine:

Si el deporte es la principal herramienta de propaganda global sobre los instintos activo-masculinos, la Industria del Cine se sirve de la pasividad inherente a todo espectador para llevar a cabo una profundísima manipulación psicológica.

Que nadie lo dude: el cine es un medio propagandístico. Como industria nació en Los Angeles a principios de siglo XX, y en él siempre prevaleció la “producción” por encima de cualquier dirección artística o trabajo interpretativo a sueldo. El dueño de una película es siempre el “productor”. El cine no es un medio artístico en el que se insertó una industria. No, no, no.

Es una industria de propaganda en la que dentro existen destellos artísticos que en última instancia están a sueldo de la producción. En palabras aún más claras: el cine no es el séptimo arte; sino que es -y siempre fue desde su aparición- la principal herramienta de propaganda global.

Sobre todo después de la crisis de los años cuarenta, el cine de Hollywood ni tan si quiera es rentable en términos económicos. De nuevo, la financiación de una herramienta propagandística (en este caso, el cine todo ello) se apoya en una sofisticada estructura de fundaciones, entidades privadas y subvenciones públicas más interesadas en su función propagandística y publicitaria.

¿Os habéis preguntado cuánta gente tendría que ir al cine y pagar su entrada para pagar los cachés de Steven Spielberg, Angelina Jolie o Tom Hanks?
No hay gente ni salas de cine en el mundo suficientes para sufragar esas cifras. Hay otros financistas y otros intereses.

¿Cuál es la función simbólica de una “estrella”? La de guiar: la Estrella Polar (o el Crucero del Sur) nos guía; la Estrella de Oriente guía a los Reyes Magos; alguien bien guiado es alguien “con estrella”. Obsérvese que se ha creado un explícito “sistema de estrellas” (star system; literalmente así llamado).

La población mundial es guiada científicamente por unas referencias comportamentales sistematizadas: las “estrellas” de cine. Para formar parte de ese sistema estelar, además de ser actor, hay que tener algunos de los siguientes requisitos: o ser de origen judeo-asquenazita, o estar divorciado, o tener un pasado problemático con las drogas y el alcohol (o en muchos casos, los tres al mismo tiempo). De forma descarada, algunas de estas referencias estelares se presentan como “Embajadores de Buena Voluntad de la ONU”; otros como “caballeros” de la Reina de Inglaterra; y otros directamente como directores y miembros de entidades educativas, academias artísticas, fundaciones filantrópicas, ministerios de cultura, universidades varias… Estos sinvergüenzas son las referencias comportamentales de todo el mundo globalizado, y a estas alturas la influencia de esta herramienta de ingeniería social se encuentra en extremo desbocada.


La Industria del Sexo:

Conviene tomarse en serio como enemigo a la llamada Industria del Sexo. En volumen de negocio sólo tiene parangón con la industria del cine convencional. Si se estudia su financiación y su origen se comprende qué función propagandística tiene. Con la pornografía (tal y como con el opio o la cocaína) ocurre que los primeros consumidores y traficantes formaban parte de la misma élite política. Los primeros pornógrafos fueron nobles europeos e industriales norteamericanos más o menos pervertidos. Con las revoluciones culturales de los sesenta y los setenta, la población tuvo acceso libre a la pornografía, a través de empresas con el mismo origen que las cinematográficas.

Hollywood está a lado de San Fernando Valley.

Para comprender rápidamente la importancia de la Industria del Sexo en el plan global de destrucción cultural, basta saber que uno de sus magnates, Hugh Hefner, fue asistente registrado de varias reuniones Bilderberg. ¿Por qué comparten mesa tipos como Hugh Hefner o Larry Flint con tipos como Henry Kissinger o David Rockefeller? Insisto en que hay que tomarse en serio la amenaza de la industria pornográfica: ataca y arrasa cimientos culturales con poquísimo esfuerzo, rápido y en masa. No se trata sólo de que el onanismo desvitalice al consumidor de estos contenidos hasta límites que prácticamente ningún moderno va a reconocer por un hipócrita pudor. La pornografía de masa va más lejos: la misma actividad sexual se muestra como una mera masturbación con otro cuerpo, profanando toda valencia sagrada de la sexualidad. Personalmente me niego a pensar que existen tantos onanistas dispuestos a pagar como para mantener una estructura empresarial que mueve tantos millones de dólares. Como ocurre con el cine convencional, el cine porno se apoya en una financiación suministrada por entidades interesadas en su papel propagandístico.

Si se observa a sus productores, se verán unos puntos comunes. Gran porcentaje de los productores y actores porno se criaron en contextos sociales y familiares de un extremo puritanismo. Entre las actrices porno, abundan las hijas de reverendos protestantes, activos moralistas y férreos militares. No es una contradicción: sólo en el puritanismo secular puede florecer una industria como la pornográfica. Al repasar la biografía de algunos de los protagonistas de esta industria, comprobé interesantes datos comunes en muchos de ellos. Por ejemplo, una de las parejas de productores de más éxito del siglo XXI, tiene un currículo curioso: Michelle Belladona es hija de una autoridad religiosa cristiano-mormona y militar de alta graduación en el Ejército de los Estados Unidos; y su pareja y socio, el español Nacho Vidal fue miembro de las Fuerzas Especiales del Ejército Español.


La Industria de la Música:

 La música es otra herramienta propagandística de primer orden apoyada en un industria específica, pues al fin y al cabo ¿a quién no le gusta la música? Por supuesto que hay músicos y artistas extraordinarios que hacen música pop. Lo que tenemos que discernir es que la estructura mediática que hace posible que esos artistas sean conocidos es netamente propagandística. Michael Jackson puede ser o puede no ser un gran artista, pero el hecho de que sus canciones sean conocidas en Rio, Tokio, Paris o Johannesburgo, lo permite un entramado que no tiene ningún interés artístico, sino tan sólo político. Para mejor comprensión: en este artículo se ha citado a Sir Charles Darwin, Sir Thomas Henry Huxley o Sir Bertrand Russell. ¿Qué tendría en común toda esta gente con tipos como Paul McCartney, Mick Jagger o Elthon John? Pues que los unos y los otros (todos ellos) tienen título de Sir británico y son “caballeros” de órdenes de la Corona de los Windsor. Una institución política como la Corona jamás va a conceder honores a alguien que no colabore con sus intereses. El valor artístico es irrelevante, pues la función de estos sires en cuanto sires es propagandística. Científicos, periodistas, militares… son meras herramientas de los intereses imperialistas, y por ello, reciben condecoraciones y honores de instituciones político-militares. Lo mismo ocurre con la industria pop: es otro brazo del mismo plan de agresión.

En última instancia, las fuerzas militares, la psicología de masas aplicada a la ingeniería social y la industria pop, colaboran estrechamente entre ellas. Desde los años sesenta, periódicas “revoluciones culturales” son implementadas para arrasar los sustratos culturales genuinos de todos los pueblos, y de paso, introducir ciertas drogas en la población. La música pop es algo así como la banda sonora que estas revoluciones prêt-à-porter utilizan en su imposición comportamental y manipulación social. Cada década tiene su “revolución”, con su droga estrella y con su artista estrellado. En los sesenta, el LSD (con su pelele Brian Jones, drogadicto, muerto en extrañas circunstancias). En los setenta, la heroína (con su pelele Sid Vicious, drogadicto, muerto en extrañas circunstancias). En los ochenta, los anti-depresivos y ansiolíticos (y con su pelele Michael Jackson, drogadicto, muerto en extrañas circunstancias). En los noventa, la cocaína (con su pelele Kurt Cobain, drogadicto, muerto en extrañas circunstancias).En la primera década del siglo XXI, el MDMA (y con su pelele Ame Winehouse, drogadicta, muerta en extrañas circunstancias). Las revoluciones pop siguen un padrón repetido: devastación cultural, imposición de una referencia comportamental e introducción social de alguna droga. La única diferencia esencial entre las diferentes revoluciones pop es que en cada década se consigue un alcance mayor, pues las herramientas de propaganda cada vez son más numerosas y potentes.

El último y más salvaje ejemplo de esta imposición cultural es el llamado hip-hop. Una vez más hay que saber discernir entre la manifestación cultural legítima de un pueblo y la utilidad de manipulación cultural que el plan globalista extrae. El pueblo afroamericano es una de las comunidades más castigadas por la ingeniería social tecnocrática. El pueblo afroamericano fue usado para proyectar una “revolución cultural” global, aplicada en todo el mundo, con unos contenidos claros: culto a la violencia, las drogas, el dinero, el crimen y la misoginia. Con la cultura hip-hop, la música pop como herramienta en manos de la ingeniería social global llegó a un nivel de devastación sin precedentes en la historia de la globalización cultural. En los años noventa, mientras los occidentales se espantaban con las noticias de los burcas de los tarados talibanes o de la monstruosa ablación genital de algunas comunidades africanas, la música que escuchaban en sus estaciones globales de música en los cinco continentes canturreaban cantinelas con palabras como “hooker”, “bitch”, “cunt”, “pussy”, y demás atropellos de los que no parecían espantarse tanto. En pleno siglo XXI, tras observar y analizar las evidencias, se puede enunciar con claridad: la industria de la música pop es una inmensa red de propaganda global. Así de claro: podéis seguir bailando a ese ritmo si eso queréis… pero así es.

La industria del Entretenimiento: 

Todos estos medios propagandísticos globales (deporte, cine, pornografía, música pop…) se presentan con el pretexto de ofrecer un inocente entretenimiento. De hecho, ellos hablan de una “Industria del Entretenimiento” como un cajón de sastre donde entra todo tipo de propaganda. Fijaos en esta palabra: “entretenimiento”. El entretenimiento es la acción de entretener y, definido por la DRAE, entretener no es sino “distraer a alguien impidiéndole hacer algo”. Es decir: no hay entretenimiento posible sin la voluntad de alguien que busca impedir algo al entretenido. ¿Qué pretende impedir la Industria del Entretenimiento? Impedir que cuestiones, que te enfurezcas, que razones, que luches, que veas, que hables, que ames, que leas, que escribas, que pienses… en definitiva, ¡que vivas! Zbigniew Brzezinski dijo en 1970, en “Between Two Ages” que “en las próximas décadas va a resultar prácticamente imposible la existencia de un pensamiento propio.” ¿Acaso piensas que el señor Brzezinski está interesado en tu diversión? Pues lo está: existe una Industria del Entretenimiento que produce cacharros que incluso fueron llamados “Sistemas de Entretenimiento” (Entertainment System). Recordemos la “adolescencia perpetua” del Dr. Trist y la intención de infantilizar a la población global. Hace décadas, apareció en escena algo referido con la palabra “juego” (game, en inglés), es decir, algo para niños. Este “juego” no se comercializó sólo para los niños. En su desarrollo, se puede hacer un seguimiento de los contenidos y asegurar categóricamente que todo esto es muchísimo más que un juego. Es una potentísima plataforma de propaganda global con una influencia de masas en constante crecimiento. Eso son los llamados “videojuegos”.

La industria del videojuego ofrece algo novedoso con respecto a la industria del cine: una ilusión de interacción. Ante una película, el espectador está pasivo tragando contenidos. Ante un videojuego, el jugador cree estar interactuando en una trama (por supuesto, la actividad se reduce a los movimientos de las manos sobre el llamado joystick). El videojugador se involucra emotivamente con lo que está presenciando a través de su ilusoria participación. Resulta previsible que sus apologistas y publicistas aseguren que el videojuego no es más que un juego, como el ajedrez o las damas. Pero no es así: los contenidos están científicamente escogidos y en la industria están involucrados las mismas instituciones, entidades, universidades y las mismas corporaciones paraguas que están detrás del deporte, el cine o la pornografía.

Las playstations están en el mismo saco empresarial que la cinematográfica Columbia Pictures o el monstruo discográfico Sony BMG. Las X-box es un artilugio más de Microsoft y, por lo tanto, bajo control de la infame Bill & Melinda Gates Foundation. Todo videojuego está bajo la sombra del llamado “Gran 6” mediático. Veamos cuáles son los contenidos de estos inocentes juegos: deporte (por ejemplo, EA-Sports es una compañía especializada en videojuegos en colaboración con FIFA, NBA, NFL… y demás espectáculos deportivos), guerra (existen innumerables videojuegos que son simuladores de guerra de infantería, de aviación, naval… Cito, por citar alguno, la saga Medal of Honor), y armas (existen innumerables videojuegos en los que el jugador -¿el niño?- se familiariza con los diferentes fusiles, pistolas y rifles de asalto del mercado internacional del armas. Cito, por citar alguno, Counter Strike). Existen extremos ya alcanzados como videojuegos consistentes en ser un criminal proxeneta (San Andreas, de Rockstar Games), atropellar mujeres embarazadas (Carmageddon, de Stainless Games), o realizar orgías sexuales (Sexfriend, de Stone Heads). En el extremo del “entretenimiento” ya alcanzado existen videojuegos que ofrecen una vida alternativa a la vida real, una vida virtual, una ciber-vida (Second Life, de Linden Reseach).Y es que estos “juegos” hace tiempo que dejaron claras sus intenciones: crear una realidad paralela, virtual y paradójica en el sentido de que no puede ser real. El desarrollo de esta herramienta como medio propagandístico llevaría el poder de manipulación psicológica hasta límites difíciles de predecir. Preferimos ceñirnos a la actualidad: si la Industria del Entretenimiento sigue desarrollándose al mismo ritmo que lo está haciendo, ni los más optimistas pueden alejar “los próximos años” que señaló Brzezinski en 1970, del futuro más inmediato. Los medios de propaganda global y psico-manipulación de masas habrán llegado en ese momento a la culminación de su expansión exterior. En ese momento, la escalada de control sobre el ser humano se concentrará en su interior, en la propia tecnización de su organismo y fisiología. Con control absoluto sobre el exterior del individuo y su contexto social (es lo que han hecho durante todo el siglo XX), la tecnocracia global a lo largo del siglo XXI se sumergirá en el control de su interior y su computarización psicológica. Este viaje infernal ya ha comenzado.
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29 ago. 2016

Ingeniería Social y Eugenesia

Para poder entender mejor la idea que quiero expresar se hace necesario contextualizarla a lo largo del tiempo para que adquiera el justo peso específico porque una idea vista en un momento dado de la historia, se suele quedar en solo eso, una idea; pero es posible, de hecho es seguro que cualquier tipo de circunstancia que nos afecta hoy en día, para poder explicarla, vamos “tirando de la manta” de una forma cronológica, buscando sus orígenes y no os quepa duda que quedaremos fascinados, como es en este caso.

Referente a la eugenesia, darwinismo social e ingeniería social hay que empezar en el siglo XIX que fue la maceta donde germinaron grandes movimientos que sacudieron la filosofía, la política y la ciencia y cuyas luces y sombras, a principios del siglo XXI, aún nos siguen afectando. Durante el siglo XIX nada estaba realmente diferenciado, los grandes descubrimientos científicos se interrelacionaban con los movimientos filosóficos y religiosos que conformaban la moral de las sociedades y, por tanto, buena parte de las políticas de sus gobiernos. Fue en este contexto en el que Charles Darwin, tras viajar en el Beagle dos años y después de varios más analizando sus muestras y observaciones, decidió hacer pública su teoría sobre la evolución de las especies.(sobre esta teoría hay mucho que decir, pero no es el tema de hoy).

La "supervivencia del más apto", término que no fue acuñado por Darwin sino por el filósofo británico Herbert Spencer, o la "selección natural", que sí se le debemos al naturalista, dieron el salto de lo meramente biológico al campo de la filosofía y de la naciente sociología. Francis Galton, además de primo de Darwin, fue un hombre de ciencia polifacético. Sus estudios sobre herencia ayudaron a desarrollar lo que se conocería décadas después como genética y también fundó y promovió la eugenesia, pseudociencia que propugna la mejora de la especie humana.

Galtón y otros consideraban que dentro de la Humanidad, los diferentes grupos combatían entre sí mediante mecanismos de competencia darwiniana, de forma que los más exitosos eran los portadores de las características más avanzadas y "perfectas" y, por tanto, los más aptos y lógicamente, el futuro (interpretando por más aptos la elite de la clase alta, claro). No sólo las personas con enfermedades hereditarias o socialmente rechazables como la epilepsia, sino las que padecían problemas como el alcoholismo o incluso aquellas que por circunstancias variadas tenían que practicar actividades como la mendicidad o la prostitución, pronto se pusieron en el punto de mira de sus partidarios. Por supuesto, la raza era otro factor demasiado importante para desecharlo y es que el racismo en esa época no era un concepto tan denostado como en la nuestra.

Las justificaciones sociales también encontraron su lugar. El criminólogo italiano Cesare Lombroso hablaba de imbéciles morales refiriéndose a aquellos individuos que no habían alcanzado un adecuado grado de evolución, por lo general locos peligrosos, asesinos natos y epilépticos, encontrando así una explicación para los comportamientos antisociales.

La eugenesia tenía dos formas de llevarse a cabo. La primera era evitar que determinados grupos se aparearan entre sí. Este sistema segregacionista se definió como eugenesia positiva y permitía en teoría salvaguardar los supuestos caracteres positivos de los individuos superiores. Este concepto es más antiguo aun refiriéndome a la endogamia tanto entre casa reales como entre familias de alto poder económico como los Rotchschild, Rockefeller, Morgan…La segunda, la eugenesia negativa, consistía bien en que no pudieran reproducirse quienes formaran parte de los grupos considerados inferiores, es decir, en su eliminación como sujeto reproductor, bien en su asesinato, acelerando de esta manera el que desde su punto de vista era el proceso natural. Ambos sistemas encontraron lugar en las políticas de los gobiernos de muchos países occidentales. El darwinismo social había encontrado una herramienta perfecta para su máxima expresión, mucho más poderosa que la simple y execrable opinión de un ciudadano con mayor o menor poder o influencia: había encontrado el Estado.

Tendemos a pensar que la eliminación, el asesinato de miles de personas cuyo principal crimen es padecer una enfermedad congénita, una tara física o psíquica o simplemente, ser rechazado por una determinada elite social, era propia de estados totalitarios donde una moral diabólica abogaba por su desaparición o de sociedades antiguas como la de Esparta donde los niños con malformaciones eran sacrificados, pero eso no es toda la verdad. Conviene recordar también que países con regímenes perfectamente democráticos abrazaron las tesis eugenésicas en forma de políticas sociales. Varios gobiernos europeos legislaron y pusieron en práctica leyes de inspiración eugenésica en las primeras décadas del siglo XX y, como veremos, hasta la década de los sesenta del siglo XX se siguió llevando a la práctica en Europa.

En Gran Bretaña, el Galton Laboratory for National Eugenics, con sede en el University College de Londres, y en Estados Unidos, el Eugenics Record Office, perteneciente a la Carnegie Institution, se pusieron a la cabeza de las investigaciones en este siniestro campo. Los artículos e investigaciones tuvieron suficiente presencia en periódicos y revistas y fueron consiguiendo adeptos.(hecho patrocinado por la elite de la época para justificar la injusticia social así como para justificar las barbaridades que se llevaban a cabo en las colonias. Así comenzaba un siniestro plan que a lo largo de la historia ha ido evolucionando y perfeccionándose hasta nuestros dias).

El periodista H. L. Mencken propuso un programa de esterilización para los aparceros del sur de Estados Unidos. En Francia, Lapouge llegó a promover la extinción de pueblos enteros si el gobierno no imponía límites a la reproducción. Tanto "clamor popular" no fue pasado por alto por los políticos y, poco a poco, se fueron creando organismos públicos que estudiaron la situación. Casi todos los estados que formaban Estados Unidos tenían algún organismo que promovían la segregación y, entre 1900 y 1935, treinta y dos de ellos promulgaron leyes de esterilización forzosa a consecuencia de las cuales se "trataron" a más de 70.000 norteamericanos. Todas las naciones nórdicas desarrollaron algún tipo de medida legislativa que promulgaba alguna medida de carácter eugenésico.

En 1914, el Eugenics Record Office de Davenport pidió poner en funcionamiento un programa estatal que pretendía esterilizar una décima parte de la población en cada generación con la intención de suprimir la herencia de "esa parte sumergida e inútil" que afectaría en una primera parte a un total de 15 millones de personas. El estudio aseguraba que tal medida sería aceptada por la gran mayoría de la opinión pública. Afortunadamente, no se llegó a poner en marcha. Por otra parte, el Tribunal Supremo llegó a apoyar la constitucionalidad de un modelo eugenésico redactado por la Eugenics Record Office y promulgado en Virginia para esterilizar a los pacientes y residentes en instituciones psiquiátricas estatales.

La idea cuajó y Alemania terminó desencadenando la Primera Guerra Mundial. La Liga Monista apoyó el esfuerzo de guerra y, tras la derrota, buena parte de sus miembros abrazaron con alegría el Partido Nacionalsocialista. En 1933, Alemania aprobó la Ley para la Prevención de la Progenie Genéticamente Enferma que ordenaba la esterilización de personas que "padecieran" debilidad mental congénita, esquizofrenia, manía depresiva, alguna deformidad física grave, ceguera o sordera hereditarias, o incluso un fuerte alcoholismo, todo ello establecido por un tribunal de salud pública. El nazismo encontró una sociedad preparada para poner en marcha buena parte de las políticas genocidas que lo caracterizan. Lo que vino después, me lo salto porque lo sabe todo el mundo.

En los años cincuenta, Stalin no se quedó atrás en toda esta esquizofrenia cuando en un año mató literalmente de hambre a siente millones de ucranianos.

La actividad eugenésica no cesó pese a lo que se pueda creer, en la década de los 60, miles de "débiles mentales" fueron esterilizados en los países escandinavos donde los dirigentes políticos y genetistas aplicaron medidas de esterilización forzada porque temían que el Estado de Bienestar impulsara a los "inaptos" a reproducirse. Entre 1934 y 1975, 63.000 personas, de las cuales 90% eran mujeres, fueron esterilizadas autoritariamente en Suecia, y 48.000 en Noruega. Y, a dia de hoy, un referente claro eugenistico es la política oficial en salud materno-infantil de China.

La pregunta es ¿ existe hoy en día algún tipo de condicionamiento o directrices planteadas por la elite para continuar con esta ideología eugenista y de control sobra las “clases menos aptas”? Desgraciadamente, la respuesta es si.

Por tanto, las teorías evolutivas de Darwin y Spencer marcan un giro importante en el debate científico a partir de la segunda mitad del siglo XIX, que coincide también con un cambio en las motivaciones sociales. Aparece una ideología paralela, específica del empresariado industrial: la doctrina del laissez-faire, que, en un contexto capitalista, justifica la competencia, el trabajo asalariado, los beneficios y la acumulación de capital. Spencer y Darwin habrían sido capaces de conectar la guerra y la competencia en el mercado encontrando un componente común: la lucha por la vida operando en todas las esferas de la vida, en una única ley de la evolución, "para completar así la biologización de la historia sin abandonar el sueño de la Ilustración del progreso universal". La teoría de la selección natural y la lucha por la existencia, se hallaba en consonancia con el principio de libre mercado y la competencia abierta del liberalismo económico imperante. Este concepto liberal ha ido evolucionando hasta nuestros días dando como resultado lo que se conoce como globalización.

La “sociedad capitalista” es el terreno, como lo describió Darwin, donde cada uno compite con los demás bajo condiciones muy duras y brutales, donde solamente sobreviven los más fuertes, donde los débiles y desprotegidos son eliminados y aplastados y donde domina la competencia despiadada. Y ha sido desde entonces hasta nuestros días que la elite que ostenta el poder han trazado una línea ideológica basada en la “ley del más fuerte”, creando líneas de actuación “sutiles” para tener a las clases más débiles bien atadas y manejadas. Suena fuerte, pero es así. Desde entonces han ido tejiendo un entramado que abarcan todas las disciplinas de esta nuestra sociedad: educación, salud, política, filosofía, medios audiovisuales, etc. Han logrado crear una sociedad donde nos creemos libres y la realidad deja mucho que desear.

Hasta aquí todo parece una historia de ciencia-ficción, pero empecemos a dar nombres y relaciones para que el tema adquiera credibilidad:

Como he dicho, estas pretensiones no se quedaron en teoría. La intelectualidad  europea tenía un plan de praxis que nunca ocultó y con el que fantaseaban en sus obras sin ningún tipo de complejo: buscaban construir una “nueva sociedad” (sic, así dijo por ejemplo Proudhon), un “nuevo hombre” (sic, así dijo por ejemplo Nietzsche), una “nueva ciencia” (sic, así dijo por ejemplo, Galton). No sólo se contentaron con negar a Dios, repudiar a Dios, “matar a Dios”… osaron también intentar sustituirlo.


Comenzaron a jugar a ser Dios, creando hombres ideales, ciudades ideales, sociedades ideales. Esta blasfemia se apoyó en una comunidad científica financiada por la misma minoría industrial-bancaria que ahora mismo se jactan de ser los dueños del mundo. La élite científica de finales del siglo XIX se arremolinó alrededor de un único centro institucional: Londres. Karl Marx era alemán, pero redactó y publicó el Manifiesto Comunista en Londres (de hecho, él mismo está enterrado en Highgate).

Sigmund Freud era austriaco, pero se fue a “teorizar” a Londres (él mismo, vivía en Maresfield Gardens). Elliot Jaques era canadiense, pero se mudó a Londres para trabajar en Tavistock Institute. ¿Por qué Londres? Pues porque toda hueste de este monstruo tiene allí su nido así como en ciertas universidades renombradas estadounidenses.

Una de las pocas familias involucradas en este experimento de élite científico-racial fueron los Huxley; y esto nos lleva directamente al fiel H.G. Wells, socialista fabiano perro bulldog de Charles Darwin (no le estoy insultando: así fue llamado en su tiempo).

Este círculo científico vivía y trabajaba (y trabaja) con un objetivo que sus escritos nunca ocultaron: construir una sociedad ideal jerarquizada a través de una ciencia secular representada por una escasa minoría científica que en última instancia rinde pleitesía a la elite. H. G. Wells, que fue alumno de T.H. Huxley (el “perrito” darwinista) en la Royal College of Science. Muchos piensan en la actualidad que Wells fue sólo un novelista de ciencia-ficción, pero si leemos sus libros de no-ficción, encontraremos un buen montón de folletos de propaganda New World Order (literalmente; así se refería al proyecto fabiano: New World Order). Julian Huxley (nieto del bulldog), que dijo: “Si introducimos una sociedad que devalúe la vida humana y sacamos a la humanidad de su altar como ser privilegiado del planeta, entonces podremos llevarlo a nuestra sociedad controlada como población útil.” Pero el programa de ingeniería social de la tiranía científica no lo escribió un británico, sino un judío austriaco, Edward Bernays, sobrino de Sigmund Freud, que pasaba sus últimos días activos en el Tavistock de Londres.

El primer ensayo fueron los años veinte (The Happy Twenties). En periodo de entreguerras, instituciones norteamericanas en estrechísima hermandad con las británicas, implementaron la primera revolución sexual: Charleston dance, cigarrillos para mujeres, cabarets… el cine sonoro aparece en 1927 de manos de la productora Warner (“The Jazz Singer”), se introduce en la sociedad la cocaína (los Freud y compañía ya la habían estado probando empíricamente años atrás), y las mujeres se cortan el pelo como los hombres. Consecuencias: se quintuplica en Estados Unidos el número de orfanatos controlados por el gobierno, se triplica el número de divorcios, y se multiplica en una proporción no determinada el número de contagios de enfermedades venéreas.

Asombrados por la vía de manipulación de masas abierta, Lavrenti Beria dijo en la reunión de la Internacional Socialista en 1934: “Llevaba un siglo alterar la estructura cultural de una nación. Con los medios que tenemos ahora se puede cambiar en cinco años.” Esto lo dijo Beria en 1934… ¡y ni los soviéticos, ni los anglo-americanos tenían aún televisión, ni videoclip, ni muchos menos Facebook! Los felices años veinte fue sólo un frugal aperitivo.
la II Guerra Mundial deja millones de huérfanos, infancias rotas y familias mutiladas. La consecuencia política directa de la II Guerra Mundial fue la actualización de la Sociedad de las Naciones (definida por el portavoz faldero del socialismo fabiano H.G. Wells como “el núcleo del gobierno mundial”): nace la ONU con sede en el solar neoyorkino propiedad de la familia Rockefeller.

¿Y a quién tenemos como primer director de la plataforma científica, cultural y educacional de la ONU (UNESCO)? A Julian Huxley, el nieto de Thomas Henry Huxley, el endogámico bulldog de Darwin. La misma familia; el mismo programa. El hermanito de Julian, Aldous Huxley fue quien publicó años atrás “Brave New World”, novela mala en donde se fantasea alrededor de “los nuevos paradigmas familiares abiertos por la tecnología” (sic.) ¿Qué paradigma es ese? Familias sin familia: niños educados científicamente a través de herramientas tecnológicas en manos de la élite europea.

En este contexto entra en escena una pieza de ajedrez importante:

Bertrand Russell. Lord, Sir, Conde de Russell, nieto del Duque de Bedford… ¿Tenéis claro para quién trabajó este señor? Russell, tras estudiar en Cambridge y Los Angeles, se puso a trabajar en el Trinity College británico, llevando a cabo estudios que sólo la maldad de la maldita Corona británica pueden permitir y financiar. “The Impact of Science on Society” (1951) ya nos habla de una sociedad diseñada y fabricada por una tiranía tecnocrática: “made society”, “design society”, “create culture”… son expresiones cotidianas en la fraseología russelliana. El señor Russell dijo :

“Al construir una sociedad narcisista en donde todos están preocupados por sí mismos, la población no se levantará por nada ni nadie; y así el gobierno dominará a cada individuo directamente.”

A partir de la segunda mitad del siglo XX, comienza una escalada de ataques a la estructura social y familiar de todo el mundo, con periódicas revoluciones culturales y tecnológicas que arrasarán los resquicios de sustratos culturales genuinos. Apriétense los cinturones.
Conocemos los detalles del plan de destrucción familiar no tanto por Bertrand Russell (que supo esconderse tras su figura pública), sino por Jacques Ellul. Russell ganó el Premio Nobel; a Ellul no le dieron ningún premio así. Russell tenía más medallas que Michael Phelps (Sylvester, De Morgan…); Ellul no fue condecorado por el Establishment científico. No voy a poner a Jacques Ellul en un pedestal que no merece, pero lo cierto es que la crítica voz de Ellul es el más explícito testimonio de lo que en realidad estaba llevando a cabo el socialismo tecnocrático europeo. La obra de Ellul señala lo que él llamó “la societé technicienne”. La propaganda tecnocrática no busca adoctrinar al esclavo con argumentos lógicos, sino que va directamente al aspecto emocional del ser humano donde éste se encuentra intelectualmente indefenso. Es por ello por lo que el sentimentalismo es el dominio preferido de los medios de propaganda.

Y es por ello por lo que la sexualidad es diseccionada y actualizada como engendro a través de una devastación del hombre y de la mujer (ellos lo llamarán “revolución sexual”).

Devastación de la mujer; actualización del arquetipo femenino: Galton, Wells, Huxley, Russell (todos ellos hombres)… todos hicieron explícito identificar a la familia tradicional como el enemigo a batir en su “sociedad ideal”. Si meditamos en ello es lógico que no haya nada más temible para los globalistas que la capacidad de amor, protección y ternura inhatas en toda mujer. Si la fuerza política quiere adoctrinar a las nuevas generaciones, saben que tienen que: a) aniquilar a las madres; o b) convertir a las madres en estériles repetidores de propaganda.  ¿Qué hicieron? Hicieron ambas cosas.

Siguiendo el principio de Darwin ya citado, tanto los soviéticos como los banqueros-industriales anglo-americanos (en última instancia, son los mismos) financiaron periódicas revoluciones culturales, que dieron una ilusión de liberación a una mujer que, a partir de ese momento, se vio obligada a competir laboralmente. El éxito inmediato de esta maniobra fue la duplicación de la recaudación fiscal: ahora, el Establishment se garantizaba un doble resultado con el saqueo a través de los impuestos tanto del padre como de la madre (los dos trabajan, los dos cotizan, los dos son sangrados). Por supuesto, la maniobra no se quedaba ahí: la educación de los hijos de las llamadas madres trabajadoras fue adjudicada a una recién estrenada televisión que en los años cincuenta y sesenta hace su estelar aparición. Los índices de divorcio se dispararon exponencialmente a lo largo de toda la segunda mitad del siglo XX; también el de los abortos y el de los orfanatos gubernamentales. Todo el movimiento feminista fue financiado y soportado por las mismas instituciones públicas y privadas que aquí se han citado. La implementación de todo esto fue (y es) global, y aunque Europa y Estados Unidos fue su laboratorio de pruebas original, en el siglo XXI ya se puede evaluar su alcance: millones de mujeres incapacitadas y lisiadas científicamente para ejercer como tales, como esposas, como madres, como compañeras de vida. El Novus Ordo Seclorum busca la erradicación de las diferencias sexuales en su dimensión sacra y eminente. Por ello, la mujer moderna es sólo mujer en el aspecto exterior que aún tiene utilidad publicitaria y económica. Si las mujeres cada vez son menos mujeres… ¿Qué está ocurriendo con los hombres?

Devastación del varón; actualización  del arquetipo masculino: ¿Qué está ocurriendo con los hombres? Lo mismo que con las mujeres. Han conseguido neutralizar los activos viriles que necesita toda comunidad para defenderse: el vigor, la valentía y la lealtad. Para ello, la ingeniería social globalista se ha servido de instrumentos de programación de las masas, como el deporte. Los instintos tribales de agrupación y defensa son controlados a través de espectáculos deportivos. Han conseguido que la furia de un varón ante la injusticia, la barbarie y el ultraje, se controle y se canalice a través de la simpatía sentimental hacia un equipo deportivo. Han conseguido disfrazar el sentimiento de pertenencia a una comunidad con los colorines de las camisetas, las mascotas y los aros olímpicos. Han conseguido captar la atención del varón con una simulada pantomima de valores heroicos, sin ningún heroísmo ni ningún valor. Eso es el deporte.

Otro instrumento para desvirilizar al hombre moderno e incapacitarlo de cara a la formación de una familia ha sido el erotismo. La psicología conductivista aplicada a las masas sabe que un varón bombardeado con estímulos eróticos constantes, acaba acostumbrándose al contenido erótico de tal forma que su libido queda desvigorizada y reducida a lo estrictamente biológico-genital. Algunos lectores jóvenes se sorprenderán, pero así es: cuanto más derroche de energía sexual, menos virilidad. Más claro: cuanta más pornografía, menos fuerza viril.

Existen otras herramientas importantes en la desvirilización del hombre moderno, como la industria farmacéutica, la industria alimenticia o la industria del entretenimiento. Incluso en términos cuantitativos y físicos, la OMS reconoce que la calidad del esperma de la población estadounidense se ha reducido en los últimos treinta años en niveles inexplicables. Algo parecido pasa con los europeos y con todos los varones de un mundo ya globalizado. Y si todos reconocen que este mundo ya está globalizado… yo pregunto: díganme, señores, ¿quién lo ha globalizado?

Esto es clave: la familia no ha muerto en menos de un siglo por un proceso natural; se ha cometido un asesinato con alevosía. Existen presupuestos anuales de millones de dólares dirigidos a instituciones, fundaciones y think-tanks que buscan optimizar el control tecnocrático sobre una población valorada como un rebaño de ovejas. Departamentos militares, servicios de inteligencia, ministerios públicos, instituciones filantrópicas… todos persiguen un mismo objetivo (¡llámenlo “socialismo” si quieren, y verán en qué polémica se meten!). La mayoría de los profesionales involucrados en estos organismos no saben (ni quieren saber) para qué agenda están trabajando, y se limitan a actuar según su adiestramiento profesional. El 99,99% de los psicólogos, psiquiatras, sociólogos, educadores, relaciones públicas, publicistas, burócratas varios… van a preferir desoír esta información por una cuestión de mera supervivencia de mentalidad de rata. Siempre van a argumentar: “¡Yo sólo hago mi trabajo!” ¿Y cuál es ese trabajo? Romper la barrera que protege al individuo de un Establishment político muy interesado en controlar cada faceta del ciudadano global. Esa barrera es la familia; y ese ciudadano eres tú.

Parte de ese 0,01% consciente de quién es y qué hace, fue Eric Trist, psicólogo que estudió en Yale (Skull&Bones) y fue alumno de B.F. Skinner. Trist observó la posibilidad de modificar la conducta (de hecho, lo llaman “conductismo”) a través de ciertas técnicas. Existe una palabra clave en el conductismo de masas: “crisis”. ¿Cuál es la época más crítica de todo ser humano? La adolescencia. Por ello, se busca prolongar la adolescencia de la población en sendos límites para prefabricar una sociedad global infantil, inmadura, descentrada, irreflexiva, dispersa, distraída y maleable. En civilizaciones normales, la adolescencia era un corto y natural lapso de tiempo (uno o dos años, a los 15 ó 16 años) que precedía a las responsabilidades de la vida adulta. Tras cien años de trabajo de los think-tank globalistas, la adolescencia es un amorfo tiempo extendido desde los diez años hasta unos indeterminados treinta y tantos (o incluso más). Saben que la mejor forma de garantizar la erradicación de relaciones interpersonales profundas es instigar a tener varios compañeros sexuales durante los críticos años de la adolescencia.

¿Por qué hacer de la población mundial una masa eternamente adolescente? El adolescente es un consumidor nato. El adolescente gasta más. El adolescente es pusilánime. Y sobre todo: el adolescente no es ni un niño ni un adulto; es decir, es completamente dependiente y, al mismo tiempo, es incapaz de formar una estructura familiar independiente. Abrid los ojos y mirad a vuestro alrededor.

MEDIOS Y HERRAMIENTAS DE PROPAGANDA GLOBAL

Joseph Goebbels, profundo conocedor y admirador del trabajo de Bernays, dejó en sus escritos sobre Weltanshauungskrieg en 1939: “En las próximas décadas tendremos medios suficientes para modificar completamente la percepción que el europeo tiene del mundo.” Esos medios –ya lo señaló Le Bay y después Russell- eran medios técnicos, o en definitiva, tecnológicos. La propaganda se serviría de los “nuevos medios” de comunicación que aspirarán a tener un alcance global a lo largo de todo el siglo XX.

Esta propaganda se presenta con apariencia artística, a pesar de que su producción se lleva a cabo desde la antípoda de cualquier arte: la industria. La Unión Soviética tenía una “Industria de la Cultura” que, sin eufemismos soviéticos, no era otra cosa que el aparato de propaganda. En los estados del bloque occidental el término más usado para referirse a esa entidad gubernamental no fue “industria” sino “ministerio”, voz política que está irremediablemente extraída del contexto institucional vaticano. Estos aparatos (en la guerra fría, “industrias” en los comunistas, “ministerios” en los capitalistas) trazaron una línea conjunta de desarrollo coordinada por la UNESCO. Y ahora, en pleno siglo XXI, se comprueba que todas las reformas educativas, las legislaciones científicas y las políticas culturales convergen en un mismo modelo con una simetría asombrosa.

¿Por qué los sistemas educativos tienden a uniformarse en todo el mundo?
¿Por qué se habla de una única comunidad científica internacional?
¿Por qué todos escuchamos la misma música, vemos las mismas películas, vestimos los mismos blue jeans?

Existe una coordinación meta-nacional en todo esto. Esa coordinación de propaganda global se ejecuta actualmente desde Naciones Unidas.

Engañado por ese aparato, el ciudadano global ve arte, cultura y educación, allá donde sólo hay propaganda, propaganda y propaganda. De hecho, aún hoy (ya sin soviets), los propagandistas se refieren a esas herramientas como “industrias”. Aquí señalaremos cinco de esas industrias y un breve resumen de algunos de sus mecanismos.

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24 ago. 2016

TTIP : Breve Historia de una Agenda para el Saqueo Corporativo

La jerga corporativa que rodea al acuerdo de Asociación Transatlántica para el Comercio e Inversiones (TTIP/ACTI) pregona que trata de "proteger" la  inversión, reduciendo las “innecesarias” barreras '' y armonizando las regulaciones que supuestamente impiden el libre comercio entre los EE.UU. y la UE.

En principio, el concepto de que el comercio sea libre y justo suena ideal. Pero, en todo el mundo, el paradigma ideológico dominante permite poco margen para ello. Los mercados están amañados [1], los precios de los productos son manipulados [2] y las naciones son coaccionadas [3], desestabilizadas [4] o atacadas [5] con el fin de que los potentes jugadores ganen el acceso a los recursos y mercados.

El 11 de octubre, más de 400 grupos de toda Europa se lanzaron a las calles para manifestarse en contra del TTIP, que acaba de terminar su séptima ronda de conversaciones en Washington. Mientras que algunos grupos son acusados ​​por los partidarios del TTIP de ser impulsados ideológicamente en su oposición, no es la ideología lo que impulsa esta oposición. Es el escepticismo y la desconfianza alimentada por las prácticas y acciones de las poderosas corporaciones que prevalecen así como su marca ideológica del neoliberalismo y la privatización desenfrenada.  Resulta sospechoso el secretismo y la falta de transparencia en torno a los combustibles dentro del TTIP. ¿Al público no se le ha permitido saber quién establece la agenda para las negociaciones o qué es lo que se está negociando supuestamente es nuestro nombre?

Se espera que el público aguante y calle y lo deje todo para los expertos: los funcionarios de la UE con sus profundos conflictos de interés [6,7,8] y las grandes empresas (léase lobbismo). Ha sido principalmente a través de documentos filtrados y el recurso a la libertad de información de cómo el público ha adquirido una idea de la naturaleza de las negociaciones.

Los orígenes de la TTIP y la falta de transparencia

El acuerdo fue planeado por el "Grupo de trabajo de alto nivel sobre Empleo y Crecimiento» (HLWG, High Level Working Group on Jobs and Growth), que fue creado en 2011 y presidido por el Comisario Europeo de Comercio, Karel De Gucht y el entonces representante comercial estadounidense, Ron Kirk [9]. Ensu informe final, el Grupo no sólo recomienda entrar en las negociaciones, sino que también entró en algunos detalles en cuanto a lo que se debe poner sobre la mesa, con el objetivo de largo alcance de avanzar hacia un "mercado transatlántico".

Cuando se le preguntó acerca de la naturaleza del grupo, la Comisión Europea (CE) dijo que no tenía miembros identificables y afirmó que "varios departamentos" han contribuido a la discusión y a los informes del grupo. Incluso afirmó que no había ningún documento que contuviera la lista de los autores de los informes. A la petición del Corporate Europe Observatory (CEO) para que revelara los miembros/autores del informe, recibió  la respuesta: " Lamentablemente (la CE) no estamos en condiciones de ofrecerle la información solicitada". [10]

El CEO argumentó que el grupo debe estar sujeto a los requisitos de transparencia establecidos en las normas de la CE sobre "grupos de expertos", incluida la transparencia de quienes participaron.

Cuando se le preguntó acerca de la “experiencia externa"(como la CE lo llamó) que habían influido en los informes elaborados por la HLWG, al CEO se le dijo que la evaluación del impacto del acuerdo comercial UE-EE.UU propuesto contenía un resumen de las pruebas periciales reunidas desde su inicios. El CEO también fue dirigido a la página de la Comisión para las consultas públicas, donde se afirma que más del 65 por ciento de la entrada a las dos primeras consultas sobre el proyecto de acuerdo UE-Estados Unidos provenía de empresas y asociaciones de la industria.

El Comisario Europeo De Gucht afirmó que "no hay nada secreto" sobre las conversaciones en curso. En diciembre de 2013, en una carta publicada en The Guardian [11], argumentó que "las negociaciones sobre la Asociación Transatlántica para el Comercio e Inversiones están completamente abiertas al escrutinio”.

Si ese era el caso, ¿por qué entonces fueron fuertemente censuradas las notas de las reuniones de la Comisión con los grupos de presión empresariales (lobbies) que le fueron entregadas al Corporate Europe Observatory (CEO) bajo ley de libertad de información de la UE? [12]

Al público no se le permite conocer las posiciones mantenidas por la UE (a diferencia de los intereses comerciales) en estas conversaciones, a quienes se le está dando acceso es a los que  están presionando en nombre de esos intereses comerciales. Perogrulladas altruistas que se refieren a la protección de la integridad de la industria y la naturaleza sensible de las negociaciones se han utilizado en un intento de subvertir la democracia, evitar el escrutinio público y asegurar las continuas posiciones privilegiadas y la influencia de las grandes empresas en las conversaciones que se han celebrado. Los argumentos que se utilizan para justificar el secreto fueron velados como sutiles disfraces para tratar de engañar a la opinión pública en la aceptación de la legitimidad de estas negociaciones sin preguntar.

Los documentos recibidos por el CEO mostraron que los funcionarios de De Gucht invitaron a la industria a presentar listas sobre “las barreras reguladoras que les gustaría que fueran retiradas durante las negociaciones”. Sin embargo, no hubo manera de que el público supiera cómo la UE incorpora esto en su posición de negociación ya que se habían eliminado todas las referencias.
El CEO recibió 44 documentos sobre las reuniones de la CE con los lobbies de la industria como parte de los preparativos para las negociaciones comerciales UE-Estados Unidos. La mayor parte de los documentos, publicados como resultado de una solicitud basada en la libertad de información (FOI), eran informes de la reunión elaborados por funcionarios de la Comisión.

Los documentos tardaron en llegar casi diez meses después de la solicitud presentada y 39 de los 44 documentos fueron fuertemente censurados. Los documentos cubren sólo una fracción de las más de 100 reuniones en las que los funcionarios de De Gucht tuvieron con los grupos de presión de la industria en el período previo al lanzamiento de las negociaciones con respecto al TTIP.

¿Por qué no había notas sobre las reuniones a puerta cerrada con los cabilderos corporativos de, por ejemplo, la Cámara de Comercio de EE.UU., la Federación de la Industria Alemana BDI, los lobbies químicos CEFIC y VCI, coalición de la industria farmacéutica EFPIA, DigitalEurope, el Consejo Empresarial Transatlántico, industria de armamentos ASD, la Asociación de Banqueros Británicos y corporaciones como Lilly, Citi y BMW?

En los 39 documentos que fueron "parcialmente liberados", grandes piezas de texto ("no liberables" o "no relevante") había sido ocultadas. En muchos casos, se han eliminado las partes del texto porque contenían las opiniones de los grupos de presión de la industria "en aspectos particulares de las negociaciones comerciales entre la UE / Estados Unidos”. "La liberación de esta información podría tener un impacto negativo en la posición de la industria", argumentó la comisión. No queda claro por qué las opiniones de los grupos de presión deben estar ocultos del escrutinio público.

La Comisión también había eliminado todos los nombres de los grupos de presión a partir de los 44 documentos argumentando que " su divulgación perjudica a la protección de [...] la privacidad y la integridad de la persona". Según el CEO, se trataba de una absurda línea de argumentación ya que eran cabilderos profesionales que no están actuando a título personal. 

 Lo que realmente quieren las empresas

A pesar de estar fuertemente censurados, los documentos muestran claramente que la eliminación de las diferencias en la normativa de la UE y de Estados Unidos es la cuestión clave en las conversaciones respecto al TTIP, que son las llamadas "barreras regulatorias", término que aparece en una gran mayoría de las reuniones. Por ejemplo, en una reunión con el Foro de Servicios Europeos en febrero de 2013, un grupo de presión dedicado a defender los servicios globales del Deutsche Bank, IBM y Vodafone, la Comisión propuso varias opciones para la cooperación regulatoria como 'compatibilidad', 'reconocimiento mutuo' y "equivalencia".

En otra reunión en febrero de 2013, BusinessEurope (el lobby empresarial más poderoso en Bruselas), ha destacado "su voluntad de desempeñar un papel activo en las próximas negociaciones, en particular en el frente normativo". La Comisión tomó nota de la importancia de la industria de la UE "presentando propuestas detalladas para hacer frente a las barreras regulatorias transatlánticas".

Un documento filtrado de la UE del invierno de 2013 mostró que la Comisión propuso un Consejo Regulador en la Cooperación UE-Estados Unidos [12], una estructura permanente que se creará como parte del acuerdo TTIP. El reglamento existente y futuro de la UE tendría que pasar por una serie de investigaciones,  diálogos y negociaciones en este Consejo. Esto haría que las decisiones sobre regulaciones se movieran en una esfera tecnocrática, lejos del escrutinio democrático. Las políticas podrían ser presentadas al público como tratos hechos, los cuales se han llevado a cabo a puertas cerradas entre funcionarios pro-negocios y líderes empresariales. También habría evaluaciones de impacto obligatorias para la regulación propuesta, que será verificado por su potencial impacto en el comercio. ¿Qué hay de la protección de la salud de las personas o si son buenos para el medio ambiente? Es un intento descarado de la introducción de los productos genéticamente modificados en el mercado europeo, por poner un ejemplo.

Esto sería ideal para grandes grupos de presión empresariales: la creación de un freno firme sobre cualquier nueva regulación progresiva en la primera etapa de la toma de decisiones.

Algunos de los principales jugadores que originalmente apoyaron el acuerdo incluía el sector de la biotecnología, Toyota, General Motors, la industria farmacéutica, IBM y la Cámara de Comercio de los EE.UU., una de las empresas más poderosas dentro de los grupos de presión en los EE.UU.. Business Europe, la principal organización que representa a los empleadores en Europa, puso en marcha su propia estrategia en la asociación económica y comercial entre la UE y los Estados Unidos a principios de 2012 [13]. Sus sugerencias fueron ampliamente incluidas en el proyecto de la UE.

En el último par de años más o menos, un número creciente de políticos y grupos de ciudadanos han exigido que las negociaciones se llevaran a cabo de una manera abierta, sobre todo porque existe la preocupación de que el acuerdo abrirá la puerta a los OMG (multinacionales de la alimentación, de la agricultura  y productores de semillas; que han tenido más contactos con el departamento comercial de la CE que los grupos de presión de la industria farmacéutica, química, financiera y coche juntos [14]) y el gas de esquisto (fracking) en Europa, amenazando los derechos digitales y de mano de obra y facultarán a las empresas a impugnar legalmente una amplia gama de normas que les desagradan.

Uno de los aspectos clave de las negociaciones es que tanto la UE como Estados Unidos deben reconocer sus respectivas normas y reglamentos, que en la práctica podrían reducir la regulación al mínimo común denominador: Las conversaciones oficiales sobre el "reconocimiento mutuo" de las normas o la llamada reducción de las barreras no arancelarias irían en detrimento de la regulación (más fuerte) en la UE. Para la UE, podría significar la aceptación de las normas de EE.UU. en muchas áreas, incluyendo la alimentación y la agricultura, que son más bajas que las de la UE.

Los EE.UU. quieren que todos los llamados obstáculos al comercio, incluyendo las regulaciones altamente controvertidas, como las que protegen la agricultura, la alimentación o la privacidad de los datos, sean eliminadas. Incluso los líderes del Comité de Finanzas del Senado, en una carta al representante comercial estadounidense Ron Kirk, dejaron en claro que cualquier acuerdo debe también reducir las restricciones de la UE sobre los cultivos modificados genéticamente, pollos clorados y la carne de vacuno tratada con hormonas [15].

Las demandas incluyen una "ambiciosa liberalización de las barreras comerciales agrícolas con el menor número posible de excepciones". Del mismo modo, el grupo de presión de los alimentos Food and Drink Europe, en representación de las mayores compañías de alimentos (Unilever, Kraft, Nestlé, etc), ha acogido con satisfacción las negociaciones, donde una de sus principales demandas es la facilitación de la presencia de niveles bajos de los cultivos genéticamente modificados no aprobados. Se trata de una agenda de la industria de larga data en la que también entran los grandes comercializadores de piensos y de granos, entre ellos Cargill, Bunge, ADM, y el lobby COPA-COGECA de los grandes agricultores. Mientras tanto, la industria de la biotecnología en ambos lados del Atlántico está ofreciendo su "apoyo y asistencia tanto a la UE y al gobierno de Estados Unidos para mejorar su relación comercial". [13]

También existe la modalidad de solución de las posibles controversias gobierno-empresa altamente contencioso. Ello permitiría a las empresas estadounidenses que invierten en Europa eludir los tribunales europeos y desafiar a los gobiernos de la UE en los tribunales internacionales cada vez que se encuentren con que las leyes en materia de salud pública, protección del medio ambiente o social interfieren con sus ganancias. Las empresas de la UE que invierten en el extranjero tendrían el mismo privilegio en los EE.UU..

En todo el mundo, las grandes empresas ya han utilizado dichas disposiciones en los acuerdos comerciales y de inversión para reclamar enormes sumas de dinero de los Estados soberanos en compensación. [16] Tribunales, que consta de grupos ad hoc de tres miembros a sueldo de un pequeño club de abogados privados plagados de conflictos de interés, que han concedido miles de millones de euros a las empresas, cortesía de los contribuyentes.

Las empresas de la UE y de Estados Unidos ya han utilizado estas demandas en todo el mundo para destruir cualquier competición o amenaza a sus beneficios, por ejemplo, el reto de la energía y la medicina sobre las políticas verdes, la legislación antitabaco, las prohibiciones de productos químicos nocivos, restricciones ambientales en la minería, las pólizas de seguro de salud y medidas para mejorar la situación económica de las minorías. 

Cualquier forma de intervención estatal vaya en contra del beneficio de las grandes empresas es considerado cada vez más como una "barrera" para el comercio, un freno potencial de ganancias.

El TTIP está, por tanto, también diseñado para socavar la prestación de servicios del sector público. Así es, el sector público se considera como una "barrera" también. Las empresas privadas podrían acceder al mercado de la contratación pública lucrativa bajo la bandera del libre comercio. Bien podríamos ver un festival de la privatización irreversible, como ofertar la  licitación para realizar servicios del Estado a intereses privados estadounidenses. [17]

Un informe publicado por el Seattle to Brussels Network (S2B) reveló los verdaderos costos humanos y ambientales del acuerdo propuesto. “A Brave New Transatlantic Partnership"[18] puso de relieve que las promesas de crecimiento del PIB de hasta el uno por ciento y la creación masiva de empleos como resultado de la operación comercial de la CE no fueron apoyadas incluso por sus propios estudios, que predicen una tasa de crecimiento de sólo el 0,01 % del PIB en los próximos diez años y la posible pérdida de puestos de trabajo en varios sectores económicos, como la agricultura.

El informe también explica cómo las empresas están presionando a los negociadores a utilizar el acuerdo para debilitar la seguridad alimentaria, el trabajo, la salud y medio ambiente; así como socavar los derechos digitales. Los intentos de fortalecer la regulación bancaria en el contexto de la crisis financiera también podrían verse en peligro ya que el lobby financiero utiliza las negociaciones comerciales secretas para deshacer las reformas financieras, como las restricciones sobre el valor total de las transacciones financieras o la forma jurídica de sus operaciones.

Cuando el informe fue publicado, Kim Bizzarri, el autor del informe, argumentó:

"Los grandes lobbies empresariales en ambos lados del Atlántico ven las negociaciones comerciales secretas como un arma para deshacerse de las políticas destinadas a proteger a los consumidores europeos y estadounidenses, los trabajadores y nuestro planeta. Si su lista de deseos corporativa se implementa, se concentrará aún más el poder económico y político en manos de una pequeña élite, dejando a todos sin protección contra las malas acciones corporativas".

TTIP en el contexto

A pesar de que los principales medios de comunicación corporativos presentan con soltura el TTIP como una receta bien pensada para el libre comercio, la creación de empleo y el crecimiento económico, aunque con algunos problemas técnicos de menor importancia, tales afirmaciones anteriormente descritas no se comentan. El TTIP es un mandato para el saqueo corporativo, la elusión de los procedimientos democráticos y la erosión de los derechos de la gente común y la soberanía nacional. Representa una agenda pro-privatización que consagra los privilegios de las corporaciones más poderosas del mundo a expensas de la gente común.

La gente común quiere que las poderosas corporaciones deban rendir cuentas. Quieren prácticas comerciales reguladas por representantes electos y funcionarios públicos con el fin de proteger el bien público. Sin embargo, el por qué tantas personas siguen colocando alegremente tal confianza en ciertas instituciones de la UE se extiende a la imaginación: la democracia en la UE se ha vendido al mejor postor; la CE es un criado en cautividad dispuesta de una agenda corporativa [8]. Y ahora el TTIP presenta una oportunidad ideal para que las empresas gobiernen a través de políticas totalmente impopulares.

En última instancia, el TTIP podría dibujar una Europa aún más cerca a los EE.UU. y consolidar el poder de los intereses financieros de unas mismas empresas anglo-estadounidenses que se centran en la City de Londres y Wall Street. Si los eventos que rodean Ucrania nos dicen algo, es que estos intereses han sido fundamentales para crear una separación entre Europa y Rusia para evitar una alineación económica más estrecha entre los dos. Mediante la colocación de las sanciones económicas en Rusia y, de acuerdo con el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, la UE está obligada a ir junto con ellos, el comercio de Europa con Rusia se verá afectado, un incentivo para que Europa “abrace” el el TTIP.

Es, pues, parte del plan de un juego geopolítico más amplio para debilitar Europa Occidental y dividir el continente europeo para marginar a Rusia. Mientras que el TTIP puede parecer que no tiene nada que ver con lo que está sucediendo en Ucrania o en Siria, debe ser considerado como una pieza más en la rueda para cimentar la hegemonía global y debilitar a Rusia [19].

Notas:

19] http://rt.com/op-edge/192204-usa-ttip-syria-ukraine-gas/
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23 ago. 2016

El uso de las ondas cerebrales para predecir la reacción del público

Un estudio llevado a cabo en el City College de Nueva York (CCNY), en colaboración con Georgia Tech parece haber encontrado una forma muy fiable para predecir la reacción del público a programas de televisión y anuncios publicitarios. El método consiste en el estudio de las ondas cerebrales de unos pocos individuos, que ven un mismo contenido. Según los investigadores, estas observaciones de la actividad cerebral reflejan con bastante exactitud cómo las audiencias más grandes van a responder al mismo contenido.

En el estudio de Nature Communications, los investigadores explican cómo analizaron las ondas cerebrales de dieciséis personas que estaban conectados a electrodos EEG, mientras observaban principales producciones de televisión como, escenas de la serie The Walking Dead y varios comerciales de la Super Bowls de 2012 y 2013.

El principal resultado del estudio fue que los cerebros de diferentes personas respondieron de la misma manera al ver el mismo contenido. Cuando se observó una actividad cerebral similar fue cuando se vio algo que tuvo un récord de audiencia entre el público sobre la base de datos de medios sociales provistos por el Instituto Armonía y calificaciones de Super Bowl Ad Meter de EE.UU. Por ejemplo, se observaron que las ondas cerebrales eran muy similares en los participantes mientras contemplaban un anuncio de Budweiser c de 2012, que contaba con un perro conseguía la cerveza.

Herbert Kayser profesor de Ingeniería Biomédica en CCNY, cuenta: "La actividad cerebral entre nuestros participantes viendo The Walking Dead predijo el 40 por ciento del tráfico de Twitter asociado. Cuando las ondas cerebrales estaban de acuerdo, el número de tweets tendió a aumentar”.

Cuando las ondas cerebrales de unos pocos están en sincronía indican cómo reaccionan las audiencias más grandes, entonces la conclusión natural es que la actividad de las ondas cerebrales sería una buena medida de cómo las audiencias futuras responderían al contenido. Esto es particularmente útil, explica Jacek Dmochowski, el autor principal del artículo, ya que "los métodos alternativos tales como los cuestionarios están llenos de problemas porque las personas ajustan sus respuestas a sus propios valores y expectativas." Las respuestas fisiológicas inmediatas detectadas usando EEG deben ser capaces de circunnavegar dichas deficiencias.

El estudio de las ondas cerebrales también, es de esperar, que sirva para el diagnóstico del deterioro cognitivo leve o trastornos neurológicos, como el trastorno por déficit de atención, y para medir la participación de otros tipos de contenido, como videos educativos en línea.

Ahora, sólo se necesitan unas pocas personas para predecir con precisión la forma de pensar - a través de las ondas cerebrales - de las masas. Tener un método fiable para predecir la respuesta de la población general aprovecha la increíble potencia de los medios de comunicación, el marketing y la industria de relaciones públicas.
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