Hay un nuevo desarrollo en la historia humana que se está produciendo y que no se está contando.Aquí, intentamos explicarlo

27 feb. 2014

Crimea: Vector director del futuro de Ucrania.

Un grupo de hombres a favor de Rusia armados se apoderó del parlamento y la sede del gobierno local de Crimea, región de Ucrania  el jueves por la mañana, lo que puede abrir la puerta a Crimea para romper relaciones con Ucrania. Los rusos constituyen el 20 por ciento de los 45 millones de la población de Ucrania, y el 60 por ciento de los 2.000.000 de habitantes de Crimea. La región autónoma de Crimea fue incorporada a Rusia en el siglo 18 y transferida a Ucrania en 1954. Si Ucrania está  a punto de destructurarse, Crimea es probable que sea el punto de partida.

El derrocado presidente Viktor Yanukovich, después de desaparecer durante varios días, ha declarado que él sigue siendo el presidente legítimamente electo. La revolución de Ucrania está lejos de terminar. El miércoles, Rusia llevó a cabo ejercicios militares en sus zonas de frontera con Ucrania. La Flota rusa del Mar Negro está basada en Sebastopol bajo un acuerdo de cesión especial. Las intensas advertencias retóricas de Washington y Londres a Moscú para que no intervenga militarmente en Ucrania significan poco más que estas dos capitales parecen nerviosas acerca de tal posibilidad.

El Secretario de Estado de EE.UU., John Kerry emitió una severa advertencia con respecto a Rusia. La confrontación entre Occidente y Rusia parece ser cada vez más intensa. Antes de la situación en espiral  y fuera de control que ha entrado Ucrania, que se encontraba en el nivel de la lucha entre las distintas fuerzas nacionales; ahora se ha llegado a una etapa donde los diferentes grupos étnicos se oponen entre sí -Factores históricos y culturales pueden jugar un gran papel en el futuro del país. Una gran parte del oeste de Ucrania, una zona que fue llamada Galicia oriental, estuvo bajo el control del Imperio Austro-Húngaro antes de la Primera Guerra Mundial y la religión mayoritaria allí es el Catolicismo-, y las grandes potencias están mostrando su postura firme. 

El Occidente espera que el presidente ruso Vladimir Putin suavice su posición para asegurar una transición pacífica en Ucrania. Tales esperanzas son sólo una ilusión. Putin no tiene necesariamente por qué tomar medidas militares contra Ucrania, ya que sería demasiado costoso. Pero Rusia tiene muchos puntos de ventaja sobre Ucrania, que puede desencadenar nuevos problemas en la crisis actual. El punto más importante son los 10 millones de rusos en Ucrania que también juegan un papel importante en la política de Moscú hacia Kiev.

Estratégicamente, Rusia no puede perder a Ucrania. Es difícil predecir hasta qué punto Putin podrá maniobrar pero no va a sentarse y no hacer nada. La toma del Parlamento y la sede del gobierno el jueves fue provocada por la indignación de los rusos locales hacia la revolución en Ucrania. Dos días antes, los rusos se manifestaron en las calles de Crimea. 

La importancia estratégica de Ucrania a Occidente no es tan grande como lo es para Rusia. A menos que Ucrania tenga el poder para apaciguar la independencia de Crimea, Occidente no echará una mano. Si Crimea insiste en romper con Ucrania, el nuevo gobierno de Kiev apenas será capaz de manejarlo. Moscú no puede apoyar directamente a Crimea para que se independice  o que se una a Rusia, pero sin duda no permitirá a Kiev emplear fuerzas militares para reprimirlo. El tema central de Ucrania es que tiene enormes intereses con Rusia, pero los actos cometidos por las fuerzas de oposición muestran que han hecho caso omiso a esos intereses. Nada es más importante para Ucrania que la paz. Cuando las potencias extranjeras extiendan sus manos, su lucha interna de poder puede ser fatal.

Los objetivos estratégicos estadounidenses no son nuevos. La Administración Clinton no hizo ningún secreto de su política de reclutar a Ucrania para la OTAN. La antigua secretaria de Estado, Madeleine Albright, sentía una obsesión en relación a este asunto.


Esas políticas dieron lugar a la así llamada Revolución Naranja y otras revoluciones de colores en 2004 que formaban parte del pensamiento de Zbigniew Brzezinski, un mentor de Albright y antiguo consejero de seguridad nacional del ex presidente Jimmy Carter.



Brzezinski es conocido por sus puntos de vista visceralmente anti-rusos. Las revoluciones de colores en Ucrania y Georgia y su pupila Albright tuvieron implicación estratégicas para la masa terrestre de Eurasia. De este modo, las negativas del ex presidente estadounidense, Barack Obama, y de la consejera de seguridad nacional, Susan Rice, a que la política estadounidense hacia Ucrania no tiene objetivos geopolíticos es falsa. La propia Rice es una protegida de Albright y aboga por el así llamado “intervencionismo humanitario” y políticas de cambio de régimen que encuentran a aliados neoconservadores.



La actitud de los grandes medios occidentales está orientada a apoyar las políticas de cambio de régimen y no es sorprendente que su análisis de la situación en Ucrania haya sido menos que objetiva. Sin embargo, en Ucrania, los críticos del cambio de régimen afirman que las leyes y la propia constitución han sido violadas.



La presente constitución de Ucrania ha sido aparentemente suspendida y el Parlamento ha asumido todos los poderes, incluyendo el ejecutivo y el judicial. Los procedimientos constitucionales para la destitución del presidente no han sido respetados cuando él fue privado de todos los poderes.




Aunque EEUU y la UE han ofrecido un reconocimiento diplomático al nuevo gobierno, la naturaleza de este último no está clara y no parece tener una base constitucional. El actual régimen no llegó al poder a través de medios democráticos. Si un nuevo orden democrático constitucional puede ser establecido, esto es una cuestión que habrá que ver. El país puede descender hacia el caos y Rusia puede verse obligada a intervenir.

La economía ucraniana puede también dirigirse hacia una catástrofe y una caída libre. Dada la grave situación financiera en la UE, es improbable que la Unión tenga fondos suficientes para rescatar a Ucrania. De este modo, un rescate que estabilice a Ucrania puede no ser posible, incluso aunque EEUU y el FMI envíen los fondos que han prometido.

Tampoco está claro que Rusia vaya a proporcionar ayuda económica a Ucrania, dada la naturaleza del cambio de régimen y los claros objetivos anti-rusos del nuevo poder.
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