Hay un nuevo desarrollo en la historia humana que se está produciendo y que no se está contando.Aquí, intentamos explicarlo

18 feb. 2014

Cambios climáticos que azotan nuestro planeta

El clima no deja de sorprender. Tras unos fríos y nevadas sin precedente, la zona europea de Rusia está en deshielo. En Ucrania, los termómetros marcan temperaturas primaverales. 

Una grave crecida afecta el sur de Inglaterra y Gales. El agua en el Támesis ha subido hasta niveles críticos. Varios suburbios de Londres se han visto inundados. Ocho estados norteamericanos se han decretado en emergencia debido a las copiosas nevadas. Hay muertos a causa de mal tiempo y cancelaciones de vuelos regulares.

Anomalías climáticas ocurren en diversas partes del mundo. Este invierno, por primera vez en cien años, nevó en Egipto. Afortunadamente, sin consecuencias muy graves. En cambio, en EEUU y Europa inauditas nevadas y heladas paralizaron el transporte público y se llevaron decenas de vidas. En Norteamérica está nevando mucho durante toda la temporada. En diciembre pasado, fueron cancelados o aplazados muchos vuelos regulares. En enero, la situación empeoró debido a los fríos inusitados. En febrero, las copiosas nevadas en el norte de EEUU causaron cortes de electricidad en varios estados. La población agotó las existencias de artículos de primera necesidad en los supermercados locales. Se han suspendido las clases en las escuelas. En Reino Unido, se observa otro cataclismo natural: fuertes crecidas, producto de incesantes aguaceros que no paran desde el año pasado. La calamidad se convierte en toda una catástrofe nacional: se ha declarado el nivel de alarma naranja, el tercero entre los cuatro posibles. La situación se agrava por vientos huracanados. Miles de casas han quedado sin electricidad. En el norte de Italia, varias aldeas también se han visto inundadas, pero no de agua, sino de nieve. Sobre los tejados de las casas se han formado enormes montículos blancos. Una fuerte nevada en Japón renovó su máximo histórico de cuarenta y cinco años. Al menos, siete mil personas murieron a causa del temporal, según datos recientes.

Rusia tampoco ha quedado al margen de las anomalías climáticas en 2013 y 2014. En enero, pasado, en algunas regiones del país se registraron temperaturas negativas inferiores a cuarenta grados centígrados. En Moscú, esta semana hubo un calor impropio para el mes de febrero. Según expertos, los fenómenos naturales anómalos son últimamente más frecuentes que antes, por todo el mundo, pero ya no sorprenden a los científicos. El director del departamento de previsiones de tiempo y calamidades a corto plazo del Centro de Hidrometeorología de Rusia, Alexánder Gólubev, indica:

Podemos decir que los cambios de temperatura se han vuelto más bruscos en las últimas décadas, pero no hasta el punto de poder catalogarlos como “condiciones climáticas extremas”. Simplemente, el tiempo varía más que antes. Este invierno, concretamente, en el Atlántico surgen con frecuencia intensos ciclones. Por eso, hace mal tiempo en países costeros, como Inglaterra, afectada, como se sabe, por fuertes lluvias y crecidas. En Rusia, como consecuencia, registramos importantes frentes de calor procedentes del sur, del Mediterráneo, o del suroeste del Atlántico. De ahí que sean tan frecuentes los periodos de largos deshielos. Por cierto, en Siberia hace mucho frío desde hace ya varios días. Así que no podemos hablar de un brusco calentamiento del clima global, aunque es cierto que la media de temperaturas globales está subiendo poco a poco.

El clima planetario, al que estamos acostumbrados a lo largo de muchos siglos, está cambiando vertiginosamente. Hay expertos que predicen consecuencias realmente horribles: los hielos del Ártico y la Antártida se van a derretir, pero se formará una gruesa capa de hielo sobre Norteamérica y Escandinavia, y la corriente del Golfo cambiará de curso. Una de las hipótesis más populares a estas alturas califica las inclemencias del tiempo propias de las últimas décadas no como un enfriamiento o calentamiento del clima global, sino como su desequilibrio. El reputado experto del centro meteorológico Fobos, Evgueni Tishkovets, aclara:

En la atmósfera del hemisferio norte, observamos últimametne una clara alteración de la ubicación geográfica tradicional de los focos activos responsables de formar el clima habitual en diversas regiones de Europa o América. Esta tendencia tiene que ver con una oscilación positiva en el Atlántico Norte, causada por un enfrentamiento entre dos importantes sistemas de presión atmosférica: la depresión de Islandia, en el norte, y el máximo asiático, en el sur. Entre ellos se ha formado una zona planetaria de frentes atmosféricos bastante activos. La velocidad de las corrientes de aire alcanza trescientos kilómetros por hora. Estas condiciones en la troposfera favorecen la formación de poderosos ciclones en el Atlántico Norte, que de vez en cuando atacan Europa Occidental. Los deshielos en pleno invierno se hacen más frecuentes que antes. El péndulo climático se mueve más rápidamente, por lo que el frío y el calor anómalos se alternan más a menudo.

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