Hay un nuevo desarrollo en la historia humana que se está produciendo y que no se está contando.Aquí, intentamos explicarlo

29 ene. 2014

Gerald Piqué Bernabeu y Franco

Como ya habrán leído estos días en la prensa, un pobre ignorante que se dedica a dar patadas a un kilogramo de aire encerrado en un cuero llamado balón, un tal Piqué, jugador, según dicen, del FC Barcelona, que curiosamente su segundo apellido es Bernabéu, ha manifestado, en un entrevista concedida a la  CNN que “El Barça es una manera de enseñar Cataluña en el exterior”, y también como no, ya que estamos ante un medio de comunicación internacional, un poco de politiqueo no viene mal: "El Barça fue un bastión de la resistencia durante el franquismo".

No sabíamos que viendo correr a veintidós personas detrás del citado balón dándole patadas, patadas que también se dan en los dídimos del contrario; tampoco sabíamos que viendo aullar al respetable cuando el mentado balón entra en el Averno guardado por el Cancerbero; también ignorábamos que cuando los espectadores asistentes al “espectáculo” se enfadan empezando los enfrentamientos, broncas e insultos, llamando algunas veces hijo de puta al árbitro, pues eso, no sabíamos que todo esto es enseñar Cataluña en el exterior. 


Además, ¿a qué  “exterior” se refiere este sujeto? Si es a España, los que van al fútbol lo conocerán sobradamente, ya que este pobrecito y los que componían la selección española, que ganó el campeonato mundial, cobraron 600.000 €.


Si ese otro “exterior” se refiere a otros países, no hay nada que “enseñar”, pues la mayoría de los jugadores de este equipo son precisamente de este otro “exterior”.


La segunda frase del “bastión”, demuestra la ignorancia de este individuo ¿Acaso no sabe este tipo que el Barcelona condecoró dos veces a Franco. Y no lo hizo en los años 40, cuando, como dicen los nacionalistas, se fusilaba en Montjuich y el miedo corría por Barcelona como en los años del pistolerismo, sino en los 70, cuando ya se acercaba el hecho biológico. Quizás fue a casusa de que fue salvado de la quiebra por un decreto del caudillo. En los años 50, la junta directiva del club decidió demoler el viejo estadio de Las Corts, que se había quedado pequeño pese a sus 60.000 localidades, y construir otro. Las obras se alargaron y el presupuesto se hinchó. El Ayuntamiento de Barcelona, dirigido por el franquista José María Porcioles, recalificó unos terrenos propiedad del club, lo que le permitiría a éste obtener los ingresos necesarios para pagar sus deudas. Pero empezaron los pleitos de los perjudicados por el trato de favor al FC Barcelona.


Uno de los directivos, Juan Gich, recurrió a un amigo suyo, funcionario franquista y falangista de camisa azul, Torcuato Fernández Miranda, para que el asunto lo zanjase el Gobierno. El Consejo de Ministros celebrado el 13 de agosto de 1965 en el Pazo de Meirás, bajo la presidencia del generalísimo Franco, aprobó un decreto que se publicó en el BOE del 23 de septiembre con el número 2735/1965, de 14 de agosto, que rezaba así:

Se aprueba el cambio de uso de una zona verde del Plan Parcial de Ordenación Urbana de la Zona Norte de la avenida del Generalísimo Franco, entre las plazas de Calvo Sotelo y del Papa Pío XII, de Barcelona.

Al pie del decreto, los nombres de José María Martínez y Sánchez Ajona, ministro de la Vivienda, y de Franco.

Los terrenos se vendieron más tarde por 228 millones de pesetas a la constructora Habitat.

Pero no acabaron aquí los favores del régimen franquista al "ejército desarmado de Cataluña".

En 1971 el Consejo Nacional de Deportes, presidido por Gich, acordó conceder a fondo perdido 43 millones de pesetas al FC Barcelona para la construcción del Palau Blaugrana y el Palacio de Hielo. Quince días antes de la inauguración de las instalaciones, el 13 de octubre, la junta directiva del Barça entregó a Franco, y a Gich y a Fernández Miranda, la medalla de oro por la construcción de los dos palacios.

Menos de tres años después, el equipo entregó su segunda medalla de oro a Franco. El 27 de febrero de 1974 la junta directiva en pleno se trasladó al Palacio de El Pardo para condecorar al caudillo con la Medalla de Oro del 75º Aniversario del FC Barcelona. Al acto asistió además el ministro secretario general del Movimiento, José Utrera Molina.

Unos días antes, el Barça había goleado 0-5 al Real Madrid en el Bernabéu y la prensa catalana aseguraba que comenzaba un nuevo ciclo en el fútbol español, en el que el equipo blaugrana sustituiría al blanco en la cumbre.


Probablemente este elemento haya leído un artículo del comunista “culé” Vázquez Montalbán intitulado “Barça, el ejército de un país desarmado”, publicado en 1987, en el que se lee “Cuando el Barcelona ganaba un partido de fútbol al Real Madrid, considerado el equipo del gobierno, Cataluña se resarcía un tanto de todas las guerras”. Este párrafo no merece la pena comentarlo. Se comenta por sí solo.


Para el que no se haya dado cuenta todavía, esto no va sobre futbol sino de política y sobre la historia mal contada como instrumento de apoyo a un invento totalmente elitista conocido como nacionalismo.


Así que, señor Piqué, antes de babear inconsistencias históricas, como mínimo intente estar un poco informado para poder dar una opinión que se le pueda llamar opinión.
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