Hay un nuevo desarrollo en la historia humana que se está produciendo y que no se está contando.Aquí, intentamos explicarlo

13 nov. 2013

EE.UU. pierde dominio en Oriente Medio.

La "relación especial" entre EEUU e Israel empeora rápidamente. Los medios de comunicación estadounidenses alertan: Washington y Tel Aviv, que siempre obraban "al unísono”, ahora tienen problemas para ponerse de acuerdo sobre la situación en Siria y el programa nuclear iraní. Según expertos, se han acentuado las diferencias dentro de la comunidad judía de EEUU, que se ha dividido en partidarios y adversarios de la colaboración con el Gobierno de centroderecha en Israel. El dictamen de algunos analistas es duro: EEUU ha perdido su posición de "garante de estabilidad" en Medio Oriente.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se comprometió a salvar al mundo del "mal pacto" con Irán. En estos términos califican los israelíes las propuestas de Teherán sobre el programa nuclear iraní que se debatió la semana pasada en Ginebra. A la larga, la promesa de Netanyahu quedó cumplida. Lo mismo que antes, el "sexteto" resultó incapaz de ponerse de acuerdo con Irán. Pero lo más importante es que Washington fracasó en su estimación optimista con respecto a esta ronda de negociaciones, a la que incluso había mandado al secretario de Estado, John Kerry, cuyos asesores aseguraban que esta vez el acuerdo sería logrado.

No acertaron. Al igual que con la postura israelí en el conflicto sirio. Desde el principio, Tel Aviv hizo muy pocas declaraciones públicas al respecto, limitándose a bombardear de vez en cuando alguna base militar, para luego volver a guardar silencio. A su vez, EEUU, que partió amenazando a Asad con todas las plagas del mundo, de repente renunció a sus planes de bombardear Damasco haciendo caso a la razonable propuesta de Moscú de imponer un control internacional a los arsenales químicos de Siria. Israel, que a lo mejor no estaba muy sorprendido con este desenlace, igual expresó su descontento a Washington.
Resumiendo, la tradicional unanimidad propia de las políticas de EEUU e Israel en Oriente Medio ya no es tan firme. Los medios de comunicación estadounidenses incluso observan que la comunidad judía de EEUU está desconcertada, porque "evidentemente se están desmoronando las referencias estratégicas, culturales y demográficas que a lo largo de muchos años mantenían unidos a EEUU e Israel". A su vez, los israelíes estiman que los periodistas (o incluso la propia comunidad judía de EEUU) están dramatizando demasiado la situación.

Seguramente la culpa no es solo de Obama. Hace ya medio siglo que la política de EEUU en Oriente Medio está marcada por una clara intención de "salvar la cabra y la berza", mantener las buenas relaciones con su principal aliado, Israel, y la influencia sobre los países árabes (al menos, algunos de ellos). De esta manera, las tensiones en la región se han ido multiplicando y ya podemos decir que el prestigio de EEUU en  Oriente Medio se está volviendo nulo.


Es cierto que a Washington le quedan pocos aliados en Oriente Medio. Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar están enfadados por el incumplimiento de las promesas estadounidenses respecto a Siria. La propia Siria y el vecino Líbano difícilmente experimentarían sentimientos cálidos hacia el "baluarte de la democracia" en un futuro previsible. Egipto apenas se está recuperando de toda una retahíla de revoluciones. El Cairo, cansado de los experimentos estadounidenses, parece estar mirando hacia el lado de Rusia. En estas circunstancias, es de suponer que la preocupación de EEUU en cuanto sus relaciones con Israel es "preventiva" y obedece al hecho de que ponerse a mal también con Tel Aviv es una opción absolutamente inadmisible para Washington.
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